Londres, 11 jun (EFE).- Doce agentes de policía resultaron heridos y otras dieciséis personas fueron arrestadas durante la segunda noche de disturbios en Irlanda del Norte, desencadenados por el ataque con cuchillo que un ciudadano sudanés perpetró el lunes contra un hombre en Belfast, según informó este jueves el ministro británico para la provincia, Hilary Benn, del Partido Laborista.
Declaraciones del ministro Benn
El ministro admitió sentirse satisfecho porque la noche anterior se registraron menos disturbios en comparación con el martes, cuando estalló la violencia racista tras el apuñalamiento. Al ser preguntado por la cadena Sky si se trataba de disturbios racistas más que de una protesta, Benn respondió: "Si se ataca a la gente por el color de su piel, ¿de qué otra forma se les puede describir? Eso es vandalismo racista, sin duda alguna".
Reacción de la vice primera ministra
Previamente, la vice primera ministra norirlandesa, Emma Little-Pengelly, declaró que la violencia ha dejado a la comunidad "consternada y horrorizada", después de que jóvenes encapuchados lanzaran ladrillos y cócteles molotov contra la policía. La provincia vivió una segunda noche de disturbios en protesta, instigada por grupos de extrema derecha a través de las redes sociales, por el apuñalamiento del lunes. El agresor, de nacionalidad sudanesa, ya ha sido acusado y permanece detenido.
Uso de cañones de agua
La policía antidisturbios se vio obligada a utilizar cañones de agua en Glengormley, a unos 13 kilómetros al noroeste de Belfast, para contener a los alborotadores, que lanzaron de forma continua objetos contra las fuerzas del orden. Además, un vehículo del Departamento de Infraestructura fue incendiado. Los jóvenes violentos, casi todos vestidos de negro y con el rostro cubierto para no ser identificados, también quemaron contenedores de basura en la capital norirlandesa.
El Servicio de Policía de Irlanda del Norte desplegó más agentes, pero los disturbios no fueron tan intensos como la noche anterior, cuando numerosos jóvenes incendiaron coches y viviendas que albergaban inmigrantes. Muchos de estos se vieron obligados a abandonar sus hogares y buscar refugio para evitar los ataques.
Llamado a la calma
En declaraciones a la BBC, la vice primera ministra añadió que, si bien algunos manifestantes pacíficos tienen preocupaciones legítimas, otros parecen decididos a provocar "violencia, vandalismo y desorden". "Esto es absolutamente inaceptable y, por supuesto, nos hemos unido para exigir que cese de inmediato", afirmó. Sobre los instigadores, Little-Pengelly destacó que "lo único que están haciendo es destruir sus propias comunidades y la causa que dicen defender". Como medida de precaución, se suspendió el transporte público y algunas escuelas cerraron antes de lo habitual.
El agresor y la víctima
El sudanés Hadi Alodid, de 30 años, compareció ante un tribunal de Belfast acusado de intento de asesinato por el ataque con cuchillo contra Stephen Ogilvie, quien perdió un ojo. Ogilvie, de 40 años, permanece hospitalizado en estado estable, según informó su familia, que instó a la gente a dejar de compartir "información falsa en las redes sociales" sobre el ataque. La familia añadió que se sentían "indignados" por los disturbios y que la violencia no cuenta con su apoyo, recalcando que la protesta pacífica es siempre la única vía posible.
"Tenemos muchos inmigrantes que hacen una contribución sumamente valiosa a nuestro país, incluso en nuestro sistema de salud y en el sector de la hostelería, y dependemos de ellos para que nuestro país funcione. No queremos que esta terrible tragedia se utilice para dividir a la gente ni para avivar la hostilidad; no hagan esto en nombre de nuestro ser querido, ya que no compartimos los mismos valores", puntualizó la familia en su mensaje. EFE



