Bayly confiesa su confusión tras reportes de bodas de sus hijas en prensa internacional
Bayly desconcertado por noticias sobre bodas de sus hijas

El escritor peruano enfrenta una crisis de memoria y credibilidad periodística

En un sorprendente relato de confusión familiar y cuestionamiento a la prensa internacional, el reconocido escritor y periodista peruano Jaime Bayly ha revelado su profundo desconcierto ante reportes contradictorios sobre las supuestas bodas de sus hijas mayores.

Reportes periodísticos versus versiones familiares

Según ha detallado el propio Bayly en un extenso escrito, el diario español El Mundo publicó un artículo firmado por el cronista Pío Canario afirmando que su hija mayor, Camelia Bayly -abogada de prestigio-, se habría casado en una ceremonia católica en "la ciudad del polvo y la niebla", lugar donde ella no nació. El medio asegura que Bayly cometió un desaire al no asistir, quedándose en casa "cultivando la pereza" y vistiendo pijama y pantuflas.

Paralelamente, tres importantes diarios peruanos -La República, Perú21 y El Popular- habrían informado que su segunda hija, Paulina Bayly, experta en tecnología, también contrajo matrimonio ante un sacerdote católico, aunque en los jardines de la residencia de su abuelo, un magnate hotelero. Estos medios igualmente destacaron la ausencia del padre, describiendo la boda como "de ensueño" y señalando que "la ausencia de Jaime Bayly no pasó desapercibida".

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La crisis de memoria y credibilidad

"Como no estoy bien de la cabeza, y no puedo confiar más en mi memoria", confiesa Bayly, explicando que prefiere creer en el rigor periodístico antes que en su "cabeza alunada". Esta postura lo ha llevado a disculparse profusamente con ambas hijas por su supuesta ausencia en las ceremonias, ofreciendo incluso pagar la luna de miel a Paulina como prueba de su "inconstante amor paternal".

Sin embargo, las respuestas de sus hijas han aumentado su confusión. Camelia le habría asegurado riéndose que no se ha casado, y que si lo hiciera sería en Jamaica, "sin zapatos, en la playa". A pesar de esto, aceptó el regalo que su padre le envió. Paulina, por su parte, también se habría reído al negar el matrimonio religioso, afirmando que su padre sí estuvo presente tanto en la boda como en la fiesta posterior.

Las teorías del escritor sobre las contradicciones

Bayly elabora varias hipótesis para explicar las discrepancias:

  • Camelia podría estar ocultándole su matrimonio por cariño, para no hacerlo sentir mal
  • Tal vez no lo invitaron por temor a que revelara secretos familiares en sus escritos
  • Paulina podría avergonzarse de él frente a la familia de su novio, que viaja en avión privado

"A mi edad madura, yo no sé quién soy ni dónde carajos estoy parado", admite el escritor, argumentando que los periodistas probablemente conocen su agenda "mucho mejor que yo mismo".

La "prueba definitiva" y mayor confusión

Los medios habrían presentado lo que Bayly considera la evidencia irrefutable de su ausencia: él no publicó contenido sobre las ceremonias en redes sociales, ni apareció en fotos compartidas por los asistentes. "Por consiguiente, si no salgo en las fotos, es que me quedé en casa", razona.

Pero la confusión alcanza su punto máximo cuando el diario español publica fotos donde:

  1. Aparece con su actual esposa Silvia, descrita como su hija
  2. Sale con su hija menor Zoe, de 15 años, identificada como una de las recién casadas
  3. Muestra a su primera esposa Sandra, criticada por no invitar a un exnovio argentino de Bayly

"Después de leer las crónicas y ojear las fotos, la verdad es que ya no sé quién se casó con quién", confiesa el desconcertado escritor.

El amor familiar persiste a pesar de todo

En medio de esta maraña de informaciones contradictorias, Bayly destaca que el afecto familiar permanece intacto. Camelia ha comprado entradas para ver juntos partidos del mundial de fútbol en Filadelfia, donde vive, y Paulina visitará la isla para el fin de semana del 4 de julio.

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El escritor también revela un detalle íntimo: nunca les ha regalado sus libros a sus hijas mayores porque no quiere obligarlas a leerlo si no les apetece. Finalmente, recuerda con nostalgia su propio matrimonio con Silvia hace quince años, una boda clandestina y desastrosa en las cortes de la ciudad, sin testigos, anillos ni fiesta, pero "desbordados de amor", que pasó completamente desapercibida para la prensa.