Camilo Torres Restrepo: el sacerdote que desafió el establishment colombiano
Camilo Torres Restrepo nació en Bogotá el 3 de febrero de 1929 y murió en combate en Patio Cemento, Santander, el 15 de febrero de 1966. Este sacerdote, sociólogo, capellán y profesor universitario se convirtió en una figura revolucionaria cuyo pensamiento y acciones marcaron profundamente la historia colombiana de mediados del siglo XX.
De la academia a la acción política
Formado en la Universidad de Lovaina (Bélgica), Camilo Torres regresó a Colombia en 1959 para cofundar la primera facultad de sociología en la Universidad Nacional, junto a destacados intelectuales como Eduardo Umaña Luna, Orlando Fals Borda, Carlos Escalante y Virginia Gutiérrez de Pineda. Su trabajo académico pronto se entrelazó con un activismo social que lo llevó a participar en el Movimiento Universitario de Promoción Social (Muniproc), desplegando programas sociales en barrios del sur de Bogotá.
Su carisma era notable, combinando lo que Max Weber denominaría "carisma de cargo" (por su posición como sacerdote) con un "carisma de nombre" heredado de su tocayo Camilo Torres Tenorio, prócer de la Independencia. Este magnetismo personal le permitió conectar especialmente con estudiantes y sectores populares.
El giro hacia la militancia revolucionaria
Hacia mayo de 1965, la figura de Camilo Torres saltó del ámbito universitario al espacio público nacional. Comenzó a participar activamente en huelgas, como la de Telecom, donde llevó sándwiches a las operadoras de Larga Distancia, y en actos políticos en lugares como la Universidad Libre y el periódico Voz Proletaria.
Su origen social contrastaba marcadamente con sus ideas revolucionarias. Hijo de Calixto Torres Umaña, prestigioso pediatra egresado de Harvard, Camilo provenía de una familia de élite que abandonó simbólicamente. En un emblemático encuentro con el dirigente sindical José Raquel Mercado, Camilo declaró: "Usted y yo tenemos algo en común, y es que ambos somos traidores de nuestras respectivas clases sociales".
La ruptura con la Iglesia y el ingreso al ELN
La jerarquía católica, encabezada entonces por el cardenal Luis Concha Córdoba, descalificó abiertamente las posiciones de Camilo Torres. Este distanciamiento institucional coincidió con el surgimiento de la Teología de la Liberación, corriente teológica que encontraba en Camilo uno de sus principales exponentes colombianos.
Ante las crecientes amenazas y la imposibilidad de continuar su trabajo político dentro de los marcos institucionales, Camilo Torres tomó la decisión de ingresar al Ejército de Liberación Nacional (ELN). Su equipo más cercano conocía esta decisión inminente cuando, en noviembre de 1965, declinó una invitación para asistir a una graduación escolar argumentando que "para esa fecha tal vez ya no podría".
El combate final y su legado
El 15 de febrero de 1966, Camilo Torres murió en un enfrentamiento en Patio Cemento, municipio de El Carmen de Chucurí (Santander). Irónicamente, la comandancia militar en la región estaba a cargo del coronel Álvaro Valencia Tovar, con quien Camilo había desarrollado una relación de amistad durante su trabajo en programas sociales.
Su muerte generó una profunda conmoción. En la Universidad Nacional se organizaron los Comandos Camilistas y una gigantesca marcha hasta el Cementerio Central para un entierro simbólico. Su influencia continuó manifestándose en la incorporación posterior de otros religiosos al ELN, como los sacerdotes españoles Manuel Pérez (quien llegaría a ser comandante del movimiento) y José Antonio Jiménez Comín.
La búsqueda de sus restos y la memoria viva
Actualmente, el Instituto de Medicina Legal estudia unos restos que podrían corresponder a Camilo Torres Restrepo. Existe un reclamo moral para que, de confirmarse su identidad, sean trasladados a la Universidad Nacional, institución que consideraba su casa y que hoy lo reivindica como parte fundamental de su historia.
Sin embargo, persisten dudas sobre el paradero final de sus restos, ya que según versiones del general Valencia Tovar, estos habrían sido entregados en 2007 a Fernando Torres Restrepo, hermano psiquiatra de Camilo, quien falleció en Estados Unidos después de vivir largos años en Argentina.
A 58 años de su muerte, Camilo Torres Restrepo sigue siendo un símbolo de la búsqueda de justicia social en Colombia, una figura compleja que transitó de la academia a la militancia revolucionaria, desafiando tanto al establishment político como al eclesiástico de su tiempo.