Con 84 años cumplidos, el multifacético argentino Pacho O'Donnell lanza su nuevo libro El arte de envejecer con coraje y dignidad (Sudamericana), una obra que desafía los prejuicios sobre la vejez en una sociedad que idolatra la juventud. En entrevista, O'Donnell afirma que envejecer con valentía y dignidad es un acto subversivo y de rebeldía frente a un mundo que invisibiliza a los mayores.
Una mirada integral sobre la vejez
El libro es un estudio exhaustivo y ameno sobre lo que significa ser viejo en la modernidad, abordando temas como la conciencia, la enfermedad, la soledad, el suicidio, la eutanasia, el sexo, el cuerpo, la jubilación, la religión, la depresión, la tecnología, el tiempo, el maltrato y la sabiduría. Incluye testimonios de ancianos famosos como Da Vinci, Dante, Rubinstein y Chaplin, junto a relatos sufíes y filosofías antiguas.
La vejez como etapa de balance
O'Donnell describe la vejez como una edad de balance donde se toma conciencia del valor del tiempo y de lo poco que se ha dedicado a las cosas realmente importantes. Destaca la oportunidad de reparar relaciones pendientes, expresar gratitud y pedir perdón. “Hay que vaciar la mochila de cosas sin expresar”, enfatiza.
El autor señala que la vejez tiene mala prensa: la publicidad la ignora, el cine la caricaturiza y la tecnología la excluye. Con humor, comenta: “¿Actualizar el celular? A estas alturas, lo único que uno quiere actualizar es la receta del médico”.
Los tres pilares para una vejez satisfactoria
O'Donnell propone tres claves fundamentales para envejecer bien: mantener un buen estado físico mediante ejercicio y alimentación adecuada; socializar para evitar la depresión y la soledad; y tener un propósito que dé sentido a cada día. “Los viejos tenemos que tener cosas que hacer, levantarnos a la mañana y pensar qué haremos en el día. No es tiempo para sentarse frente al televisor y esperar el final”, afirma.
Sexualidad y espiritualidad en la vejez
Contrario al prejuicio de que los mayores son asexuados, O'Donnell asegura que el deseo sexual se mantiene hasta el final, aunque se transforma: “No está centrado en la penetración, sino en la caricia, la ternura, la comprensión”. También resalta la importancia de la espiritualidad como un vínculo con uno mismo y con los seres queridos que ya no están.
Crítica a las políticas públicas
El autor denuncia el maltrato estructural hacia los adultos mayores: jubilaciones miserables, veredas en mal estado, semáforos con tiempos insuficientes y falta de proyectos post-jubilación. “En Argentina lo público termina con la jubilación. No hay ningún proyecto para el tiempo que viene después”, lamenta.
El arte de envejecer
Para O'Donnell, la vejez es una obra de arte incompleta, a veces deslucida pero llena de talento. “Es el tiempo de valorar las cosas simples: una buena siesta, una conversación serena. No tenemos que demostrar nada. Simplemente estamos”, concluye. Y recuerda una frase escuchada en un consultorio: “La vejez no es para cobardes”.
Con su característico humor y sabiduría, O'Donnell invita a asumir la vejez con coraje, dignidad y una pizca de rebeldía, recordando que la vida tiene el sentido que cada uno le da.



