Galiano presenta en FILBo 2026 dos novelas que fusionan experiencia médica y narrativa personal
José Humberto Galiano, médico internista y escritor de 72 años, natural de Chiriguaná (Cesar) y residente en Barranquilla, se presenta como una de las voces destacadas del Caribe colombiano en la 38ª edición de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo 2026). El autor lleva a Corferias dos novelas que, aunque distintas en temática, comparten un origen común: la experiencia acumulada a lo largo de su vida y carrera médica.
Dos obras que dialogan desde la experiencia vital
Galiano presenta Solo el tiempo necesario, una novela histórica publicada por la Universidad Sergio Arboleda que reconstruye la migración italiana en el Caribe colombiano, y El juego del silencio, editada por Santa Bárbara, que explora la ludopatía desde una perspectiva psicológica. Ambas obras son el resultado de años de observación, investigación y, fundamentalmente, escucha atenta de historias humanas.
"Escribir fue ordenar la vida", afirma Galiano en conversación con EL TIEMPO, revelando que su acercamiento a la literatura no responde a una búsqueda de reconocimiento, sino a una necesidad profunda de organizar la memoria y comprender experiencias acumuladas.
Reconstrucción histórica y memoria migrante
En Solo el tiempo necesario, Galiano amplía el foco más allá de la historia familiar para situar la experiencia de sus padres -inmigrantes italianos que llegaron al Caribe en la primera mitad del siglo XX- dentro de un contexto histórico amplio. La novela recorre desde la Italia previa a la unificación, pasando por el período fascista, hasta las travesías marítimas que conectaron Europa con América Latina.
Lo significativo de esta obra es que dirige la mirada hacia zonas menos documentadas: mientras buena parte de la historiografía se ha concentrado en Barranquilla, Cartagena o Santa Marta, Galiano explora la experiencia migratoria en pueblos del Caribe, ofreciendo una perspectiva novedosa y necesaria.
La ludopatía desde la ficción psicológica
En El juego del silencio, Galiano aborda la adicción al juego desde la experiencia de una médica que cae en el juego compulsivo. Lo interesante aquí es el enfoque: en lugar de escribir un ensayo clínico, opta por la novela como herramienta de comprensión. La ficción le permite explorar zonas que el discurso técnico no alcanza: la culpa, la negación y la caída progresiva.
Para esta obra, el autor realizó un trabajo de campo poco habitual: visitó casinos, observó comportamientos e incluso conoció escenarios internacionales como el de Montreal. "Fui a los casinos a ver cómo reaccionaban las personas", explica, demostrando cómo su mirada clínica se traduce en una narrativa que busca explicar sin moralizar.
Un narrador con autoridad vital
Galiano representa un perfil atípico en el panorama literario. No proviene de talleres de escritura ni de circuitos editoriales tradicionales. Su autoridad narrativa se construye desde la experiencia vital acumulada en su carrera médica y en su tránsito por distintos países.
El tiempo aparece como tema transversal en ambas novelas y en la conversación con el autor. Galiano escribe desde la vejez, pero no sobre la vejez. Sin embargo, su edad condiciona una forma particular de observar el mundo, incluyendo reflexiones sobre el retiro y el vacío que enfrentan muchas personas al terminar su vida laboral.
La escritura como respuesta al vacío existencial
En el caso de El juego del silencio, ese vacío post-jubilación se presenta como uno de los detonantes de la adicción. "El problema no es retirarte... es qué haces después", sugiere Galiano, conectando con una preocupación social más amplia. Sus novelas pueden leerse como una advertencia sobre la falta de preparación para el retiro, pero también como una propuesta: la escritura como forma de llenar ese vacío existencial.
La llegada de Galiano a la FILBo 2026 no es la de un autor emergente, sino la de alguien que ha decidido, en un momento avanzado de su vida, poner en orden sus historias. Sus cargos profesionales, formación médica y experiencias internacionales no aparecen como meras credenciales, sino como capas que enriquecen sustancialmente su escritura.
En un contexto literario donde la inmediatez suele imponerse, la voz de Galiano introduce una pausa reflexiva. No se trata de novelas perfectas en términos formales, sino de relatos que cargan con el peso valioso de la experiencia acumulada, ofreciendo una forma distinta y necesaria de narrar el mundo desde la intersección entre memoria, ciencia y ficción.



