El emotivo tributo de Jotamario Arbeláez a su gran amiga Aura Lucía Mera
El poeta y escritor caleño Jotamario Arbeláez ha compartido conmovidos recuerdos de su amiga de más de 40 años, la periodista y gestora cultural Aura Lucía Mera, quien falleció el pasado 29 de marzo en Cali a los 83 años de edad. En una entrevista exclusiva, Arbeláez reveló detalles íntimos de su relación y destacó el legado imborrable de quien llamó "la mujer más extraordinaria que he conocido en la vida".
Una vida dedicada al periodismo y la cultura
Aura Lucía Mera dejó una profunda huella en el panorama cultural colombiano durante más de seis décadas. Reconocida por sus columnas de opinión en el diario El País y otros medios como El Espectador, se destacó por su voz independiente y valiente, sin temor a confrontar posiciones impopulares o incomodar a sectores poderosos. Su carrera periodística estuvo marcada por una honestidad directa que la convirtió en referente del periodismo de opinión en el país.
Su labor como directora del Instituto Colombiano de Cultura (ColCultura) durante los años 80, bajo el gobierno del presidente Belisario Betancur, representó uno de sus mayores aportes institucionales. Además, fue fundamental en la creación y promoción del Festival Internacional de Literatura Oiga Mire Lea de Cali, evento que bautizó personalmente y al que dedicó sus últimos años de vida con pasión inagotable.
El encuentro que cambió vidas
Jotamario Arbeláez narró con detalle el momento en que conoció a Aura Lucía Mera: "Mi anterior mujer, la Maga, me despachó de su casa a finales de 1980. Días después gané el Premio Nacional de Poesía de La Oveja Negra, la editorial de Gabo. En ceremonia solemne, recibí el cheque del premio de manos del expresidente Alfonso López y, de parte de la poesía, el abrazo de la bella Aura Lucía Mera, que se convertiría en el amor de mi vida".
Aunque su romance duró solo algunos meses, la conexión entre ambos perduró por más de cuatro décadas. Arbeláez describió a Mera como una mujer de "belleza y talento excepcionales, con un sentido del humor único, una cultura libresca impresionante, solidaridad humana genuina y frescura amistosa contagiosa".
Logros y anécdotas memorables
Entre los hitos más destacados de la carrera de Aura Lucía Mera se encuentra la organización de la presentación de la delegación colombiana en el acto de recibimiento del Premio Nobel de Literatura concedido a Gabriel García Márquez en Estocolmo, en diciembre de 1982. Según Arbeláez, con este evento "dejó la lección de cómo se debía hacer cultura, en medio de un ritual asombroso".
El poeta también compartió una anécdota que marcó su vida personal y profesional: "Cuando ella manejaba Colcultura, le dije que a los 40 años no había salido de Colombia y me escogió para representar al país en el Festival de Poesía de Struga, en Yugoeslavia, por entonces el más prestigioso del mundo". Esta oportunidad le permitió emprender una gira por Europa que incluyó presentaciones en Budapest, Viena, Praga, Berna, Roma, París y Madrid.
Un giro del destino salvó su vida cuando, debido a una leve dolencia, tuvo que cambiar la fecha de su regreso a Colombia. El avión en el que originalmente viajaría, el vuelo de Avianca procedente de París, se estrelló sobre Mejorada del Campo el 26 de noviembre de 1983, cobrando la vida de Marta Traba y toda una comitiva de intelectuales invitados a una ceremonia cultural por el presidente de Colombia.
El legado de una dama rebelde
Conocida como "la dama rebelde de la cultura" por su carácter intrépido, Aura Lucía Mera supo encauzar la cultura del país desde múltiples frentes. Arbeláez destacó especialmente su labor desde ColCultura, comparándola con la gestión de Gloria Zea: "Como se dijo por entonces, Belisario Betancur logró reemplazar a una vaca sagrada por una Mera Becerra".
La periodista y gestora cultural deja un vacío en el panorama cultural colombiano, pero su legado perdura en las instituciones que fortaleció, los eventos que creó y las generaciones que inspiró con su compromiso inquebrantable con la verdad y la cultura.
En sus palabras finales de homenaje, Jotamario Arbeláez concluyó emocionado: "No hay mal que por bien no venga. Hiciste bella mi vida de poeta, Auralú". Un testimonio que resume décadas de amistad, admiración y gratitud hacia una mujer que transformó no solo la vida del poeta, sino la cultura de toda una nación.



