Estudiante inglés fallecido por cáncer podría convertirse en el primer santo de la Generación Z
La Iglesia Católica está evaluando la posible canonización de Pedro Ballester, un joven inglés que falleció en 2018 a los 21 años víctima de un agresivo cáncer de huesos. Su breve pero intensa vida, marcada por la fe y el sufrimiento ofrecido a Dios, ha trascendido fronteras y generaciones, posicionándolo como un referente espiritual para los jóvenes católicos contemporáneos.
Una vida ordinaria vivida de forma extraordinaria
Pedro Ballester era estudiante de ingeniería química en el prestigioso Imperial College de Londres cuando comenzó a experimentar fuertes dolores de espalda durante su primer semestre. Los exámenes médicos revelaron un diagnóstico devastador: cáncer óseo avanzado en la pelvis. A partir de ese momento, su vida dio un giro radical, pasando largos periodos en el Hospital Christie's de Manchester recibiendo tratamiento oncológico.
Lo que distinguió a Ballester fue su actitud frente a la enfermedad. Según testimonios recogidos por medios internacionales como BBC News, el joven no se centró en su propio sufrimiento, sino que mostró un genuino interés por las vidas de otros pacientes y del personal sanitario que lo atendía. El padre Joseph Evans, capellán de Greygarth Hall en Manchester, declaró a EWTN News: "Se interesaba genuinamente por ti. Inspiraba a la gente de una forma muy natural. Conectaba con la gente y les hablaba de Dios".
El proceso de canonización en marcha
Representantes del Vaticano han iniciado entrevistas con familiares y amigos cercanos de Ballester para evaluar si se debe abrir formalmente su causa de canonización. De avanzar el proceso, podría convertirse en uno de los primeros santos vinculados a la Generación Z, siguiendo el camino de otros jóvenes como Carlo Acutis, fallecido en 2006 y canonizado en 2025.
Su padre ha resumido magistralmente la esencia de su vida con una frase que se ha difundido ampliamente: Pedro vivió "una vida ordinaria de forma extraordinaria". Esta perspectiva captura la esencia de su testimonio: encontrar lo sagrado en lo cotidiano, incluso en medio del dolor más profundo.
Fe en medio del sufrimiento
El padre Evans explicó cómo Ballester afrontó su enfermedad desde una perspectiva espiritual profunda: "Se unía al sufrimiento de Cristo. El dolor que sentía era un gran compartir de la pasión de Cristo, ofreciendo ese sufrimiento a Cristo por las almas, por la salvación. Sobre todo, decía que la mejor forma de oración era ofrecer nuestro sufrimiento".
Esta convicción se manifestó de manera concreta durante una visita a Roma en noviembre de 2015, cuando Ballester entregó personalmente al Papa Francisco una tarjeta firmada por compañeros pacientes de cáncer. Según relató su padre, el joven le dijo al pontífice: "Solo quería hacerte saber que tengo cáncer y te ofrezco todo mi sufrimiento por ti y por la Iglesia".
Vínculo con el Opus Dei y proyección internacional
Pedro Ballester nació en una familia católica cuyos padres, de nacionalidad española, son miembros del Opus Dei. Él mismo se incorporó a esta prelatura en 2013 como numerario, comprometiéndose al celibato y a vivir su fe en medio de la vida ordinaria, principios que encarnó plenamente durante su enfermedad.
El Opus Dei está impulsando activamente su causa de santidad, destacando que su figura podría seguir el camino de jóvenes como Carlo Acutis. Jack Valero, representante del Opus Dei, declaró a EWTN News que la figura de Ballester refleja el surgimiento de nuevos referentes juveniles dentro del catolicismo: "Parece haber toda una serie de personas, una nueva generación de católicos que van a liderar el camino".
La historia de Pedro Ballester representa un testimonio poderoso de cómo la fe puede florecer incluso en las circunstancias más difíciles. Su posible canonización marcaría un hito significativo para la Iglesia Católica, ofreciendo a la Generación Z un modelo de santidad contemporáneo que comprende los desafíos del mundo moderno mientras mantiene una conexión profunda con la tradición espiritual.