La Ermita de Cali: más de 80 años de historia que le pasan factura al emblemático templo
La Ermita, ícono de la capital vallecaucana, enfrenta graves problemas estructurales y de seguridad. El padre Javier Alvarado, párroco del templo, resumió la situación con una frase: “La Ermita necesita mucho más”. Esto, luego de oficiar una misa en la que informó a los feligreses que, debido a un reciente acto vandálico, se vio obligado a reducir el horario de atención al público. Hace poco más de una semana, un hombre vandalizó cerca de once figuras religiosas, sumando más tareas a la lista de pendientes de este bien de interés cultural.
Problemas físicos y estructurales
Al pisar el templo, es inevitable notar la pintura inflada en algunos sectores, las humedades evidentes y los vitrales que carecen de iluminación. “Se tiene mucha necesidad. Están las goteras, plantas que crecen en los techos, las palomas que hacen daño en la cubierta. Se requiere mucho más trabajo para estar en plenitud. Los vitrales del altar mayor, por ejemplo, no reciben luz natural y el sistema que tenían dejó de funcionar hace un tiempo”, relató el padre Alvarado mientras cerraba las puertas de la parroquia como medida de seguridad.
Esta realidad no es nueva. En 2019, un estudio del Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica de la Universidad del Valle concluyó que cerca del 35 % del templo presentaba algún tipo de deterioro. En 2022 se lanzó la campaña ‘La Ermitatón’ para recaudar fondos, pero solo se obtuvieron cerca de $300.000, muy lejos de los $200 millones que se necesitaban entonces. Hoy no se tiene un presupuesto actualizado, aunque el párroco ha gestionado mejoras en iluminación, que requieren unos $10 millones en luces LED.
Daños en imágenes religiosas de gran valor histórico
El acto vandálico afectó figuras como el Señor de la Caña, una pintura única en el mundo con más de 400 años de historia. Esta imagen, que sobrevivió al terremoto de 1925, sufrió rasguños cuando el vándalo pateó el vidrio que la protegía. Será intervenida con ayuda del Ministerio de Cultura, ya que requiere un estudio de pigmentos. Otra imagen afectada es la Virgen de La Dolorosa, de casi 300 años y declarada bien de interés nacional, que perdió un ojo y se partió una pierna. También será restaurada con apoyo ministerial.
De las once imágenes dañadas, cinco son prioritarias. Dos son pérdida total: el Cristo Resucitado y el Milagroso de Buga. Santa Martha será restaurada, y la Virgen de los Remedios está en evaluación. El padre Alvarado indicó que no se tiene un costo total, pues depende del estudio de restauradores con experiencia comprobada. “La persona con la que quiero reunirme ya ha trabajado en La Catedral de Cali y en San Francisco”, precisó.
Apoyo limitado de la Alcaldía
El párroco ha recibido acompañamiento de la Alcaldía de Cali, pero no ayuda económica. Julián Arteaga, subsecretario de Patrimonio, Bibliotecas e Infraestructura Cultural, explicó que “La Ermita es un bien privado de la Arquidiócesis de Cali, y es a ellos a quienes les compete la custodia y el cuidado. Por competencias, nos queda complejo invertir recursos en un predio privado”. Esto ha sido un obstáculo histórico: incluso una partida de mil millones de pesos anunciada por la administración anterior no pudo ejecutarse. Se propuso comprar el templo, arreglarlo y darlo en comodato, pero la Arquidiócesis rechazó la oferta.
Desde la actual Administración Distrital recordaron que, a mediados de 2024, se gestionaron intervenciones de primeros auxilios a través de Cocrea, que incluyeron pintura general, ejecutadas por entidades de la Arquidiócesis. Se espera que en los próximos días se conozcan los costos de restauración de las imágenes, que podrían ser elevados. Mientras tanto, la comunidad religiosa de Cali pide que la Alcaldía y el Gobierno Nacional pongan los ojos en La Ermita, el templo que adorna el Bulevar del Río pero que sufre un deterioro interno que preocupa a sus fieles.



