La voz pública de las mujeres: más allá del 'Me Too' colombiano en los medios
La voz pública de las mujeres y el 'Me Too' colombiano

La voz de las mujeres en el espacio público: una reflexión desde el periodismo colombiano

El movimiento del 'Me Too' colombiano ha trascendido las denuncias individuales para plantear una pregunta fundamental sobre la importancia del discurso público de las mujeres en nuestra sociedad. Esta reflexión surge desde las entrañas mismas de los medios de comunicación, donde durante décadas se han construido y reproducido estereotipos que limitan la participación femenina.

Recuerdos que marcan una trayectoria

Recuerdo claramente cuando una exmiss Colombia ingresó a estudiar Comunicación Social después de su reinado. Los pasillos universitarios se convertían en pasarelas improvisadas donde estudiantes, profesores y empleados se agolpaban para observarla caminar. Aquella imagen se repetía con "las niñas" que se matriculaban en la facultad y ganaban fama de ser "las más bonitas de la universidad".

Años más tarde, en un noticiero nacional, una mujer contaba chismes políticos mientras la cámara enfocaba sus piernas en primer plano. No recuerdo el contenido de sus palabras, pero la imagen de aquellas piernas exhibidas permanece imborrable. Seguramente usted también recuerda variaciones de esta idea: tres "chicas" con música de James Bond transmitiendo "cosas secretas" que otros habían escrito.

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Voces prestadas y cuerpos ajenos

De aquellas bocas meticulosamente pintadas salían chismes mandados a decir, de unos hombres a otros, como si el cuerpo y las voces de las mujeres fueran una extensión territorial del poder masculino. Esta dinámica creaba un sistema donde las jóvenes egresadas que aspiraban a construir trayectorias profesionales en medios tenían opciones limitadas.

Podían trabajar con cierta autonomía en secciones consideradas "femeninas" como farándula, hogar o vida cotidiana, o convertirse en "presentadoras" que transmitían las ideas y palabras de los hombres. Esta división del trabajo periodístico reflejaba y reforzaba jerarquías de género profundamente arraigadas en nuestra cultura.

Formación cultural a través de la pantalla

Varias generaciones de colombianos nos formamos mirando esas "locaciones" televisivas armadas con techos de cristal, paredes de concreto y brechas de género insalvables. En ese espacio cultural construimos nuestras nociones sobre el significado de la voz pública y sobre quiénes tienen derecho a ser tomados en serio, silenciados o suplantados.

Por eso resulta tan simbólico y transformador un movimiento de mujeres periodistas que toma conciencia de su voz y de su lugar en el discurso público. Estas profesionales están nombrando abusos silenciados durante décadas y formulando preguntas que han sido sistemáticamente ignoradas.

Más allá de los protocolos

Si bien existen fronteras porosas entre los modelos periodísticos de supremacía masculina y los testimonios recientes sobre acoso sexual -que deben ser escuchados y tramitados por vías institucionales-, resulta innegable que estas conductas están relacionadas con una "división del trabajo" entre roles femeninos y masculinos que los medios reflejan y perpetúan.

Este desconocimiento sistemático afecta no solo a las denuncias por abuso, sino a todas las esferas donde las mujeres intentan hacer oír su voz, desde lo doméstico hasta lo público. La falta de atención y credibilidad hacia las voces femeninas constituye un patrón cultural que requiere transformación profunda.

Redefiniendo el tejido institucional y cultural

Más allá de implementar protocolos contra el acoso -que la inteligencia artificial puede redactar en minutos-, necesitamos pensar profundamente en el significado de potenciar o silenciar la voz de las mujeres en los ámbitos públicos. Ahora que estamos nombrando el acoso y el abuso con palabras precisas, lo que sigue es redefinir las condiciones de un tejido institucional y cultural.

Necesitamos construir espacios que alberguen plenamente la voz, la inteligencia y el lugar de las mujeres en una sociedad de la que los medios son apenas un reflejo. El movimiento del 'Me Too' colombiano en el periodismo representa una oportunidad histórica para cuestionar estructuras de poder y crear nuevas formas de comunicación pública donde todas las voces tengan igual valor y autoridad.

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