Adiós a una leyenda del periodismo colombiano
El mundo del periodismo colombiano está de luto tras el fallecimiento de Lucy Nieto de Samper, una figura emblemática que dedicó su vida a la defensa de las causas nobles y los derechos individuales. Con 102 años de edad, su partida deja un vacío irreparable en el oficio, pero también un legado imborrable de coraje, convicción y servicio a través de la palabra escrita.
Una vida dedicada al periodismo y a las causas sociales
Hija del periodista y político Eduardo Nieto Caballero y de María Calderón, Lucy Nieto de Samper heredó desde la cuna la pasión por el periodismo. Inició su carrera en 1952, destacándose rápidamente por su compromiso con principios fundamentales como la justicia, las libertades y los derechos individuales. Su trabajo se caracterizó siempre por un carácter firme y una honestidad inquebrantable.
Fue una pionera en la lucha por los derechos de la mujer, alzando su voz en temas considerados tabú para la época como el uso de anticonceptivos, el derecho al voto femenino y la muerte digna. Su tenacidad también se manifestó en su oposición a la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, demostrando que el periodismo podía ser un instrumento de resistencia y cambio social.
Una trayectoria periodística excepcional
Lucy Nieto de Samper comenzó su carrera escribiendo sobre temas femeninos en la revista Cromos, para luego incursionar en televisión y radio. Su experiencia se amplió con cargos como jefa de prensa durante el gobierno de Alfonso López Michelsen y cónsul en Italia, pero fue en EL TIEMPO donde encontró su verdadero hogar periodístico.
Durante 60 años consecutivos, mantuvo una columna de opinión en este diario, estableciendo un récord difícil de superar. Sus escritos, entre los que destacan 'Cosas que pasan' y su última columna 'Punto final' en noviembre de 2022 a los 99 años, siempre se distinguieron por su rigor investigativo y excelente manejo del lenguaje.
Un legado que trasciende generaciones
La partida de Lucy Nieto de Samper representa la pérdida de un ser humano extraordinario, pero también la celebración de una vida plena dedicada al servicio del país a través del periodismo. Su ejemplo de dignidad, ética profesional y valentía en el ejercicio del oficio periodístico permanecerá como referencia para las nuevas generaciones de comunicadores.
Su trabajo no solo informó y opinó, sino que educó y transformó la sociedad colombiana, especialmente en lo relacionado con los derechos de las mujeres. Hoy, el periodismo colombiano rinde homenaje a una de sus páginas más doradas, reconociendo sus invaluables aportes y agradeciendo haber contado con una colaboradora tan brillante y comprometida.



