Un siglo de periodismo con carácter y convicción
La vida de Lucy Nieto de Samper, quien falleció a los 102 años, estuvo marcada por una coherencia excepcional y una firmeza inquebrantable. Su existencia, desarrollada con la precisión de una columna bien argumentada, se caracterizó por la sobriedad y la agudeza intelectual, manteniéndose siempre alejada de las estridencias pero profundamente comprometida con sus principios.
Una mujer que escribió su propio guión
En una época donde las mujeres colombianas eran relegadas principalmente al papel de lectoras y espectadoras, Lucy decidió convertirse en autora y protagonista de su propia historia. Aunque inició su carrera periodística en 1952 escribiendo notas femeninas y sociales para la revista Cromos, pronto demostró que su verdadero interés residía en los asuntos políticos y las tensiones nacionales.
Su trayectoria profesional se extendió por siete décadas, culminando en 2022 con la publicación de su artículo de despedida 'Punto final' en EL TIEMPO, donde ejerció como columnista durante más de medio siglo. Este largo recorrido incluyó periodismo en prensa, radio y televisión, convirtiendo su oficio en sustento familiar tras quedar viuda a los 33 años con cinco hijos a su cargo.
Defensora de causas pioneras
Lucy Nieto de Samper se destacó como una defensora acérrima de derechos fundamentales mucho antes de que estos fueran ampliamente discutidos en la sociedad colombiana:
- Derecho de las mujeres a planificar y decidir sobre sus cuerpos
- Promoción del derecho a morir dignamente
- Independencia periodística frente al poder establecido
Estas posiciones, consideradas tabú en su momento y enfrentadas por sectores conservadores, nunca la amilanaron. Por el contrario, reforzaron su determinación de expresarse con franqueza, incluso durante períodos poco propicios para el disentimiento como la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla.
Relación con el poder: cercanía sin sumisión
Como hija de Luis Eduardo Nieto Caballero y María Calderón Umaña, Lucy heredó no solo la vocación periodística y el interés político, sino también una personalidad firme de liberal irreductible. Esta formación le permitió mantener una relación particular con el poder: lo conoció de cerca como secretaria de prensa durante las presidencias de Alfonso López Michelsen y Virgilio Barco, pero nunca se dejó "descrestar" por él.
Su elegancia sin alarde y bajo perfil le permitieron observar las dinámicas del poder sin perder su independencia crítica. Esta capacidad de mantener distancia crítica mientras se encontraba en el centro del acontecer político nacional constituye una de sus características más destacadas.
Un legado de resistencia intelectual
Los años no lograron doblegar su espíritu crítico ni su determinación. Lucy nunca aprendió el arte de agradar mediante la moderación excesiva de sus opiniones, manteniéndose fiel a sus convicciones sin matices grises. En el contexto colombiano, esta postura representa más que una característica personal: constituye una forma de resistencia intelectual.
Su muerte marca no solo la partida de una periodista centenaria, sino el cierre de un estilo particular de ejercer el oficio:
- Austeridad combinada con profundidad analítica
- Carácter firme sin necesidad de poses grandilocuentes
- Capacidad para hacerse oír sin recurrir a gritos
En un país con tendencia a domesticar el pensamiento crítico, su mayor legado podría resumirse en haber mantenido, durante un siglo completo, una postura de inconformidad constructiva. Lucy Nieto de Samper demostró que es posible nadar contra la corriente del establishment manteniéndose en pie, sin pedir permiso ni ofrecer disculpas por ejercer un periodismo con principios y convicciones claras.



