'Manas': el grito cinematográfico contra la violencia sexual sistémica en Brasil
La cineasta brasileña Marianna Brennand lleva a la pantalla grande una realidad cruda y dolorosa con su película 'Manas', una obra que denuncia la violencia sexual "sistémica" que afecta a mujeres y niñas en Brasil. Este filme, que actualmente es candidato al prestigioso premio Goya a Mejor Película Iberoamericana, se basa en casos reales documentados en la remota isla de Marajó, ubicada en el estado de Pará.
Una voz para las silenciadas
"Espero que todas las mujeres y niñas que han sufrido violencia se sientan vistas, escuchadas, abrazadas y alentadas a romper sus silencios al ver 'Manas'", expresa con convicción la directora Marianna Brennand en una entrevista exclusiva. La cineasta, nacida en Brasilia en 1980, interpreta esta nominación al Goya como un respaldo fundamental al cine con compromiso social y una oportunidad para visibilizar problemáticas urgentes.
'Manas', cuyo título significa "hermanas" en el norte de Brasil, llegará a los cines españoles el próximo 27 de febrero, justo antes de la celebración de los Premios de la Academia de Cine. La película compite por el Goya junto a otras producciones iberoamericanas como 'Belén' de Argentina, 'La misteriosa mirada del flamenco' de Chile, 'La piel del agua' de Costa Rica y 'Un poeta' de Colombia.
Diez años de investigación y un debut en ficción
Este proyecto cinematográfico representa el debut de Brennand en el género de ficción, tras una década de investigación exhaustiva y una trayectoria previa vinculada al documental con trabajos como 'Francisco Brennand' y 'O Coco, A Roda, O Pnêu e O Farol'. La directora recuerda el momento crucial que desencadenó la creación de esta obra: "Cuando escuché por primera vez los casos de explotación sexual contra mujeres y niñas en la isla de Marajó, sentí que necesitaba contar esta historia y que el mundo tenía que saber lo que estaba ocurriendo".
La narrativa sigue la vida de Marcielle, interpretada por la talentosa Jamilli Correa, una niña de apenas 13 años que crece en un entorno desolador, sin alternativas reales y atrapada en una red de violencia estructural que determina su presente y amenaza su futuro. A través de sus ojos, la película retrata:
- La normalización del abuso sexual en comunidades vulnerables
- Las enormes dificultades para denunciar estos crímenes
- La ausencia total de apoyo institucional para las víctimas
- La resistencia silenciosa y la capacidad de decisión de una menor que se niega a aceptar el destino impuesto
Violencia sistémica en cifras alarmantes
Brennand explica con claridad que su intención era abordar una violencia que no es puntual ni excepcional, sino "profundamente sistémica". Los datos oficiales del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de Brasil respaldan esta afirmación, revelando que en el país se perpetran 228 violaciones cada día, una estadística que evidencia la magnitud de esta crisis humanitaria.
"Vivimos en una sociedad patriarcal y sexista, donde los hombres creen que tienen derecho sobre nuestras vidas, nuestros cuerpos y nuestra existencia", denuncia la cineasta brasileña con firmeza. En este contexto opresivo, el personaje de la madre, Danielle, interpretado por Fátima Macedo, adquiere especial relevancia al encarnar una violencia heredada a lo largo de generaciones y evidenciar "lo difícil que es para ellas alzar la voz, encontrar apoyo, denunciar y alejarse de ese entorno".
El aislamiento geográfico como factor agravante
El contexto geográfico de la isla de Marajó resulta determinante para comprender la profundidad de esta violencia sistémica. Este archipiélago fluvial, uno de los más grandes del mundo, se caracteriza por un aislamiento extremo, con comunidades ribereñas dispersas y un acceso limitado a servicios básicos como salud, educación y protección legal.
"La primera vez que estuve allí me impactó profundamente la fragilidad de esas mujeres y niñas", confiesa la directora, quien subraya que la falta de apoyo institucional a las víctimas de violencia "sucede en todo el mundo". Brennand amplía esta perspectiva al afirmar: "La violencia sexual dentro de nuestros propios hogares ocurre justo a nuestro lado, ocurre en Madrid, ocurre en Río de Janeiro y ocurre en Nueva York".
Un enfoque cinematográfico responsable
Uno de los mayores desafíos creativos que enfrentó el equipo de producción fue encontrar la forma adecuada de plasmar esta violencia sin revictimizar a quienes la sufren. Esta preocupación ética marcó todas las decisiones artísticas y técnicas del proyecto, llevando al equipo a optar por un lenguaje cinematográfico innovador basado en:
- El uso estratégico del sonido para crear atmósferas
- Un montaje cuidadoso que sugiere más que muestra
- Elipsis narrativas que respetan la dignidad de las víctimas
Esta aproximación sensorial permite al espectador comprender y sentir la violencia sin necesidad de verla explícitamente, evitando así la explotación del dolor ajeno y manteniendo el foco en la denuncia social. El elenco, que combina intérpretes consolidados como Rômulo Braga y Dira Paes con jóvenes actrices de la región como Emilly Pantoja y Samira Eloá, aporta autenticidad y profundidad emocional a esta historia necesaria.
'Manas' se presenta no solo como una obra cinematográfica, sino como un instrumento de transformación social que busca romper ciclos de silencio y complicidad, ofreciendo un espejo doloroso pero necesario sobre realidades que persisten en Brasil y en muchas partes del mundo.