Memoria histórica y fútbol: las anécdotas de Tarantini y la dictadura argentina
Memoria histórica y fútbol en la dictadura argentina

La memoria histórica se construye desde el presente

Toda memoria histórica se elabora con los materiales del presente. Más que con el pasado, guarda fidelidad con el espíritu de los tiempos desde los que parten las iniciativas. En el proceso conmemorativo del golpe de Estado en Argentina que cumplió 50 años el pasado 24 de marzo, los ejercicios de memoria histórica, como es natural, estuvieron al orden del día.

El fútbol como eje de la memoria argentina

Algunos de estos ejercicios de memoria se relacionan directamente con el fútbol. Esto resulta apenas lógico pues estamos a pocos días del Mundial, pero sobre todo por lo que representa el fútbol para los argentinos y por el hecho de que, en 1978, precisamente durante la dictadura, Argentina fue sede de este evento y saldría campeón del mundo.

Ha sido común por estos días revivir anécdotas sobre Alberto Tarantini, una de las estrellas de la selección de fútbol de Argentina campeona del 78, en las que se recuerda que el defensa le "plantó cara a la dictadura" porque cuando Jorge Videla bajó al camerino a felicitar a los jugadores por el avance a la final —después de una goleada a la selección peruana que todavía sigue siendo motivo de controversia—, supuestamente se había pasado previamente la mano por los genitales sudados y después se la tendió al dictador.

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Las versiones contradictorias de Tarantini

También se menciona una historia en la que al parecer Tarantini se atrevió —durante una ceremonia para la entrega de unos premios del diario Clarín— a preguntarle a Videla por dos amigos desaparecidos. Dicen que Videla se lo sacó de encima diciéndole que "se fuera al carajo".

Estas dos anécdotas, que ocurrieron en momentos diferentes, se suelen juntar como señal de la temprana claridad política de un jugador de fútbol por la situación que atravesaba Argentina. Sin embargo, en 2012, el mismo Tarantini dijo en una entrevista para El Gráfico que en ese momento él no tenía conciencia sobre los desaparecidos y que su fastidio con Videla obedecía a que le había tocado hacer el servicio militar pese a que era el único sostén de una familia con una madre viuda.

El contexto político actual y las revisiones históricas

Estamos en momentos en que el gobierno de Javier Milei niega las afectaciones de la dictadura, de manera que se buscan ejemplos de posiciones dignas y coherentes que hubieran ocurrido en ese momento en que la barbarie rodaba junto el balón. Pese a la dictadura, el balón rodó, y hay quienes se han atrevido a afirmar que fue por la dictadura que Argentina ganó el título.

El contrapeso a Milei y el reconocimiento de los horrores del régimen, sin embargo, no pueden empañar el hecho de haber ganado el campeonato. Posturas como la de Jorge Luis Borges eran una rareza. Pocos críticos sociales argentinos cuestionan los triunfos futbolísticos del seleccionado.

Las contradicciones del fútbol contemporáneo

A finales del 2022, escudados en la idea de que no se debía "mezclar el fútbol con la política", Messi y la Selección se negaron a llevar la copa a la Casa Rosada. Pero hace poco —en el momento en que se practicaban las más violentas medidas antimigratorias y se aceitaban los misiles para los bombardeos a Irán—, vimos al jugador sonriente, caminando junto a Trump por los pasillos de la Casa Blanca.

Fue una cita fuera del protocolo del campeón de futbol norteamericano visitando al presidente; era una manera de reafirmar la apuesta de Trump y de la FIFA previa al Mundial. El balón está a punto de rodar mientras el mundo explota. Muchos argentinos están criticando la posición de Messi y de la misma Selección.

La memoria futura del presente

En un futuro esto será memoria, y tal vez, solo tal vez, surja un relato que diga que Messi se pasó la mano por los genitales antes de saludar a Trump, creando así una nueva anécdota histórica que se sumará a las ya existentes sobre la relación entre fútbol y poder en Argentina.

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