La memoria del Palacio de Justicia vuelve a cobrar protagonismo, esta vez a través de la literatura, gracias a la Feria Internacional del Libro de Bogotá. En una entrevista en Mañanas Blu, el escritor Ricardo Silva presentó su nueva obra titulada Mural, un libro que reconstruye, desde una perspectiva humana, los trágicos sucesos ocurridos durante la toma del edificio en noviembre de 1985.
Una narrativa sin respiro sobre el horror
Silva explicó que Mural no sigue una estructura narrativa tradicional. Por el contrario, está concebido como un recorrido continuo, sin cortes, que avanza personaje por personaje desde el inicio de la toma hasta la destrucción total del Palacio. “Es el vértigo… la idea era recrearlo para que uno sienta lo agobiante y lo desolador que era eso”, afirmó el autor. La intención es clara: que el lector no tenga tregua, tal como ocurrió en aquellas horas de caos.
Más allá de los datos históricos, Silva se adentra en el corazón del drama con una frase que resume el tono de la obra: “Un montón de padres de familia sintiendo que iban a dejar huérfanos a sus hijos”. Esa imagen, según el escritor, fue clave para narrar lo que se vivió dentro del edificio en medio del horror.
De los informes oficiales a la experiencia literaria
El libro recoge hechos documentados en informes oficiales, como los de la Comisión de la Verdad y diversos expedientes judiciales, pero los transforma en una experiencia narrativa. “La mirada es literaria”, señaló Silva, dejando claro que su obra no pretende reemplazar la historia, sino complementarla desde lo emocional. De esta manera, Mural invita al lector a sentir lo que significó estar atrapado en el Palacio de Justicia durante aquellas horas fatídicas.
Memoria personal y una generación marcada por la violencia
El relato también tiene un componente íntimo. Silva recordó su cercanía con el magistrado Enrique Low Murtra, a quien conoció desde niño cuando acompañaba a su madre al Palacio. “Era mi compañero de juegos muchas veces”, contó. Años después, Low Murtra sobrevivió a la toma, pero fue asesinado por el narcotráfico, en una historia que el autor describe como parte de “esa espiral de la violencia”.
Para Silva, su generación creció marcada por estos hechos. “Ha sido una generación muy consciente de que esto es una violencia que se va transformando y no para”, afirmó. Con Mural, el escritor propone una forma distinta de recordar: no solo desde los hechos, sino desde las emociones de quienes estuvieron allí. Una reconstrucción que, más que explicar, busca que el lector sienta lo que pasó.



