Manlio Beltrán Zambrano, originario de Cundinamarca, es el único colombiano que trabaja como guía en el Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, en Polonia. Su historia comenzó tras cumplir el servicio militar en Colombia, cuando decidió viajar a Europa para continuar sus estudios. Lo que inicialmente era una estancia temporal se convirtió en un arraigo definitivo en Polonia, país que lo acogió y donde hoy desempeña una labor de profunda carga histórica y emocional.
Un camino inesperado hacia la historia
Beltrán llegó a Polonia con la intención de estudiar, pero pronto se sintió atraído por la historia del Holocausto. Tras formarse como guía, comenzó a trabajar en Auschwitz, el antiguo campo de concentración nazi, donde conduce a visitantes de todo el mundo por los espacios que fueron testigos de uno de los capítulos más oscuros de la humanidad. Su labor no solo consiste en narrar hechos, sino en transmitir la memoria de las víctimas y fomentar la reflexión sobre los peligros del odio y la intolerancia.
La experiencia de ser colombiano en Auschwitz
Ser el único guía colombiano en un lugar tan emblemático le ha otorgado una perspectiva única. Beltrán señala que su origen latinoamericano le permite conectar con visitantes de habla hispana y ofrecer una mirada distinta sobre la historia europea. Además, destaca que su experiencia militar en Colombia le ha dado herramientas para comprender la disciplina y el horror que se vivió en el campo. Sin embargo, también enfrenta el desafío de lidiar con el peso emocional que implica revivir día a día las atrocidades del pasado.
Reflexiones sobre la memoria y el futuro
En sus recorridos, Beltrán busca que los visitantes no solo aprendan datos históricos, sino que se lleven una lección sobre la importancia de la empatía y la defensa de los derechos humanos. Para él, Auschwitz no es solo un museo, sino un recordatorio de lo que puede ocurrir cuando la sociedad permite la deshumanización. Su trabajo, asegura, es un compromiso con la verdad y con las generaciones futuras para que nunca se repita una tragedia similar.
Manlio Beltrán Zambrano representa un puente entre Colombia y la memoria europea, demostrando que la historia no tiene fronteras y que la labor de recordar es una responsabilidad compartida.



