El origen en el suelo gris de Santa Rita
Sentado en el sofá de una casona del barrio Manga en Cartagena, Raúl Ballesteros recuerda cómo las vetas negras abstractas del piso gris lo transportan inmediatamente a su infancia en el sector de Santa Rita. Allí, frente a figuras similares que cubrían el suelo de su casa, el niño Raúl intentaba darles sentido: imaginaba formas, escenas y cuerpos, como quien descifra figuras en las nubes del firmamento.
"Con lápiz y papel, dibujaba aquello que creía ver en el piso", explica el artista, quien viste una camiseta negra con olas estampadas y sonríe casi constantemente durante la entrevista. Esa práctica infantil fue, en parte, su primer acercamiento al dibujo, complementado con su fascinación por pintar cigüeñas y recrear figuras de los Caballeros del Zodíaco que se volvieron populares entre sus compañeros del colegio.
La formación de un artista con propósito
"Yo siempre supe que quería ser pintor, desde pequeño", afirma Ballesteros con convicción. Esta certeza lo llevó a tomar decisiones académicas claras: primero ingresó a artes plásticas en la escuela de Bellas Artes, luego estudió historia en la Universidad de Cartagena. Aunque trabajó como profesor y en otras ocupaciones, nunca abandonó su pasión por el arte, manteniéndola como un hilo constante en su vida profesional.
El nacimiento de Ciudad parapeto en Bogotá
Fue en la fría Bogotá, lejos de su natal Cartagena, donde Ballesteros encontró finalmente el punto exacto que tanto buscaba en sus trazos. En 2014, con 32 años, llegó a la capital intentando abrirse camino laboralmente. En ese contexto de búsqueda, comenzó a dibujar todas las noches sin un plan definido, "soltando la mano", hasta que surgió el dibujo que marcaría un antes y un después.
La obra mostraba una vista del Centro Histórico de Cartagena, cuya silueta se levantaba sobre un fondo inquietante: debajo, una serie de lombrices comenzaban a devorarla. "Yo sentía que Cartagena estaba podrida", dice el artista sin rodeos, explicando que era una metáfora de la crisis política que atravesaba la ciudad en esos años. Esta imagen se convirtió en el punto de partida conceptual de un estilo que todavía no tenía nombre.
El significado detrás del término
¿De dónde viene el término 'parapeto'? Ballesteros explica que en su casa siempre se usaba la palabra 'emparapetar'. Al investigar, descubrió que es un término italiano originado en el lenguaje militar, donde el parapeto era lo que colocaban en las trincheras para protección. Posteriormente, el concepto saltó a la arquitectura para referirse a las barandas de los balcones.
"Cuando trabajaba como profesor en el barrio La María, yo veía mucho que la gente construía como fuera, 'parapetaban' casas con materiales diversos", recuerda. Esta observación lo llevó a asociar el término con una crítica social, como una forma de curar o remendar algo. De ahí surgió la gran serie que comenzó a consolidarse a partir de 2017.
La expansión de un concepto gráfico
Una vez que tuvo claro su estilo y su nombre, Ballesteros comenzó a "moverlo, a tocar puertas". Su primera exhibición fue en el colegio de La Presentación, donde el público respondió con entusiasmo. Desde entonces, Ciudad parapeto y su obra no han dejado de expandirse, con el objetivo de crear algo con lo que la gente se identificara y que también representara a Cartagena.
El concepto gráfico de Ballesteros ha evolucionado constantemente. Esa estética improvisada y frágil en apariencia, pero que implica resistencia y resiliencia, se ha filtrado en diversas facetas de su obra:
- Las casas se convirtieron en protagonistas iniciales
- Luego aparecieron animales, como peces gigantes volando por los cielos pero anclados a la tierra con redes de pesca
- Finalmente, reinterpretó los monumentos del Centro Histórico desde la lógica de lo ensamblado
Una mirada global desde Filipinas
La propuesta de Ballesteros ha traspasado fronteras, exhibiéndose en ciudades de Colombia y países como Estados Unidos, España y Filipinas, donde vivió durante un año y medio. En Manila descubrió sorprendentes paralelos con Cartagena: "No sabía que Manila tenía un centro amurallado como Cartagena. Las murallas, las garitas, los baluartes, todo idéntico".
Pero lo que realmente "revolvió su cabeza" fue encontrar las mismas dinámicas sociales: edificios superlujosos junto a barrios marginales 'emparapetados'. Estas experiencias le dieron a Ciudad parapeto una mirada global, confirmando que las realidades de resistencia urbana se repiten en diferentes contextos geográficos.
El proceso creativo y las obras destacadas
Ballesteros estima haber creado aproximadamente 300 obras entre dibujos, bocetos, esculturas y lienzos, aunque confiesa que "no las he contado" y planea hacer un inventario. Entre sus creaciones más significativas se encuentran:
- Su cuadro más grande (3,40 por 1,30 metros), inspirado en una crónica de El Universal sobre tres pescadores artesanales
- Una obra de la Torre del Reloj que formó parte del proyecto Imagen Regional del Banco de la República
Su proceso creativo es metódico pero flexible: "Hago bocetos, tiro lápiz, descarto, vuelvo a intentar. Trabajo por una hora, descanso y sigo". Un elemento constante es la música, especialmente la salsa, que considera la banda sonora perfecta para pintar Cartagena. Actualmente escucha con frecuencia a Ismael Rivera, particularmente "Las caras lindas".
La pregunta persistente: ¿ilustración o arte?
Ballesteros reconoce que aún no ha resuelto completamente una duda fundamental: "Para mí al comienzo eran ilustraciones. Después empecé a llevar esas ilustraciones a gran formato, al lienzo, y ahí digo: bueno, esto ya es una obra de arte. Pero al mismo tiempo sigo pensando que también es ilustración".
Esta ambigüedad no lo preocupa excesivamente; más bien la acepta como parte de su exploración artística. "Pueden ser las dos cosas", concluye con una sonrisa, sugiriendo que quizás en una futura entrevista tendrá una respuesta más definida.
La filosofía detrás de Ciudad parapeto
En el fondo, la obra de Raúl Ballesteros habla de la capacidad humana para resistir y seguir adelante, incluso en medio de la adversidad. Representa el acto de componer y recomponer con las herramientas que la vida pone en el camino, de cómo se construye la existencia con retazos, con lo disponible, con lo que dejan las crisis y las ausencias.
Ballesteros propone una mirada honesta que reconoce tanto la fragilidad como la resiliencia. Ciudad parapeto no es un proyecto terminado, sino uno que continúa construyéndose, evolucionando y dialogando con las realidades urbanas que inspiran al artista cartagenero. Su obra sigue creciendo, al igual que las ciudades que representa, siempre en proceso, siempre recomponiéndose.
