Universidad Nacional alista capilla para recibir restos de Camilo Torres tras 60 años
Una placa memorial que ha permanecido durante cinco décadas en la capilla Cristo Maestro de la Universidad Nacional de Colombia representa más que un simple recordatorio. Es el testimonio tangible de una espera institucional que comenzó con la muerte del sacerdote, sociólogo y militante del Ejército de Liberación Nacional (ELN), Camilo Torres Restrepo, y que finalmente podría concretarse con el retorno de sus restos al campus donde forjó gran parte de su pensamiento crítico y compromiso social.
Una espera de seis décadas
Carolina Jiménez, vicerrectora de la Universidad Nacional, explicó a este medio que "la institución ha mantenido, desde el fallecimiento del padre Camilo, la esperanza de que sus restos mortales reposen en la capilla 'Cristo Maestro' de la Ciudad Universitaria de Bogotá". La placa, según la directiva, simboliza la disposición permanente de la universidad para salvaguardar la memoria de Torres, reconociendo su profunda vinculación con la vida universitaria tanto en dimensiones académicas como pastorales.
Esta esperanza institucional se acerca ahora a su materialización. El pasado 15 de febrero, exactamente seis décadas después de la muerte de Torres durante su primer combate con el ELN, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) entregó al padre Javier Giraldo un cofre con los restos óseos del jesuita. Giraldo, quien en 2022 realizó la primera solicitud formal para la búsqueda del cuerpo, confirmó durante una rueda de prensa que actualmente se busca una fecha simbólica para trasladar los restos al osario de la Universidad Nacional.
"No queremos hacerlo de manera silenciosa, sino organizar una ceremonia significativa para introducirlo ahí", afirmó el sacerdote durante la presentación de los hallazgos forenses.
Preparativos arquitectónicos y significado simbólico
Las imágenes captadas el 1 de febrero en la capilla Cristo Maestro confirmaron que la Universidad Nacional ya había iniciado obras de adecuación para recibir los restos del sacerdote que marcó profundamente la historia institucional. Según la vicerrectora Jiménez, la decisión de preparar el espacio se tomó tras los diálogos sostenidos el 19 de enero entre su despacho, el padre Giraldo y diversos sectores sociales.
Inicialmente, las conversaciones se centraron en las actividades conmemorativas del 60° aniversario de su fallecimiento. Sin embargo, al conocerse la posibilidad concreta del hallazgo de sus restos mortales, surgió la intención explícita de que la capilla universitaria -lugar donde Torres ejerció como capellán- se convirtiera en su repositorio final, dada la profunda relación histórica y académica que la institución mantiene con su legado.
"En ese contexto, se decidió iniciar la intervención física en la capilla, con el propósito de adecuar el espacio y acoger dignamente sus restos mortales", añadió la directiva universitaria.
Legado académico más allá del conflicto
Antes de asumir un papel activo en la política social y el conflicto armado, Camilo Torres fue profesor universitario y cofundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, un vínculo que, según Jiménez, resulta fundamental para comprender su legado intelectual dentro de la comunidad académica.
Para la vicerrectora, sus aportes fueron decisivos no solo para la creación del programa de Sociología, sino también para la consolidación de perspectivas críticas en las ciencias sociales colombianas. En ese proceso formativo, Torres contribuyó significativamente a corrientes teóricas de amplio alcance en América Latina, particularmente en el desarrollo de la Teología de la Liberación.
"Su trabajo académico e investigativo, combinado con su praxis social y comunitaria, le permitieron conectar el ámbito científico con las realidades nacionales", explicó Jiménez. Desde esa conexión -inherente a la universidad pública- Torres robusteció la investigación y la docencia universitaria en ciencias sociales y humanas, una influencia que, según la directiva, mantiene vigencia en la vida académica actual de la Universidad Nacional y continúa alimentando los debates teóricos de la comunidad universitaria.
Recuperación de la integridad histórica
El padre Javier Giraldo destacó durante su intervención cómo el impacto académico y social de Torres ha quedado frecuentemente eclipsado por su decisión de dejar el sacerdocio y vincularse al ELN en 1965, una guerrilla en la que permaneció apenas cuatro meses antes de su muerte en combate.
"La memoria de Camilo se ha ido reduciendo prácticamente a sus últimos tres meses en el Ejército de Liberación Nacional, y por eso muchos historiadores y periodistas se refieren a él como el 'cura guerrillero'", reflexionó Giraldo. "Recuperar la integridad de la vida y del pensamiento del padre Camilo Torres es un aporte enorme y profundo para la paz", añadió, señalando que, según la visión de Torres, la paz no se resuelve únicamente con ceses al fuego, sino mediante la reorganización estructural del país hacia mayores niveles de justicia social para todas las poblaciones colombianas, especialmente para los excluidos y oprimidos.
Actualmente, no se ha definido la fecha exacta en la que los restos serán entregados oficialmente a la Universidad Nacional, pero la comunidad académica espera con expectativa recibirlos pronto, cerrando así un capítulo de seis décadas de espera y reafirmando el compromiso institucional con la memoria histórica y la construcción de paz desde los espacios universitarios.



