Fenómeno Therian: ¿Moda juvenil o búsqueda identitaria? Expertos analizan el auge en Colombia
Therians en Colombia: ¿moda o búsqueda de identidad?

Fenómeno Therian: ¿Moda juvenil o búsqueda identitaria? Expertos analizan el auge en Colombia

Es posible que los haya visto en parques o en redes sociales: jóvenes que adoptan máscaras de animales, realizan gestos característicos y se agrupan bajo el nombre de therians. La reacción social suele oscilar entre la burla y la alarma, pero expertos de diversas disciplinas piden una lectura más profunda de este fenómeno que comienza a manifestarse en Colombia.

¿Quiénes son los therians?

El término therian proviene del griego theríon, que significa 'bestia' o 'animal salvaje'. Gustavo Miguel Patiño, psicólogo y docente de la Universidad Eafit, explica que esta etimología no es anecdótica: remite a lo no domesticado, a lo que habita en el límite entre naturaleza y cultura. "Que jóvenes contemporáneos adopten esta palabra para nombrarse exige una lectura más compleja que la simple dicotomía entre 'moda' y 'trastorno'", afirma.

En países como Argentina, España, Alemania y Chile, el fenómeno ya tiene presencia significativa. En Colombia, aunque todavía incipiente, ya circulan videos y convocatorias en redes sociales para reuniones en parques. Los participantes usan máscaras de lobos, perros o gatos, y aseguran que estas prácticas les han generado tensiones familiares.

"No se trata de comportarse como un animal ni de consumir comida para mascotas", aclara Laika, una joven chilena que se identifica como therian. "Estas actividades buscan una conexión simbólica con esa identidad. En algunos casos, beber agua o leche en un recipiente en el suelo tiene únicamente un sentido representativo".

Una lectura desde la psicología del desarrollo

Diana Camila Garzón Velandia, investigadora del Observatorio de Redes Sociales de la Universidad Católica de Colombia, explica que la adolescencia y la adultez temprana son etapas de configuración del yo: "Yo quiero ser parte de un grupo, pero no quiero tampoco ser uno del montón, quiero sobresalir".

La investigadora señala que estas tensiones identitarias no son nuevas: antes estuvieron los hippies, los punks o los emos. "Cambian las estéticas, pero la necesidad psicológica de pertenecer permanece", agrega. Además, destaca el papel amplificador de las redes sociales, donde los jóvenes encuentran validación rápida y los medios exageran el fenómeno para generar consumo de contenidos.

Conexión simbólica y límites clínicos

Laura María Ramírez, psicóloga clínica especializada en trastornos afectivos emocionales, enfatiza que la identificación con un animal es principalmente simbólica: "La percepción de su condición real la tienen clara; no creen que se van a transformar en un animal de verdad".

Para Ramírez, un factor clave es la funcionalidad y la ausencia de malestar. "Si la identificación afecta la vida diaria —abandono de estudios, aislamiento social, descuido de la alimentación—, entonces puede ser indicativa de un problema clínico que requiere acompañamiento profesional", advierte.

Ana María Arias Cardona, psicóloga clínica y doctora en ciencias sociales, coincide en que la metáfora es central en la construcción identitaria. "Muchos de mis pacientes dicen: 'Yo siento que estoy como una serpiente mudando de piel' para referirse a procesos de transformación vital", ejemplifica. La preocupación aparece cuando la identificación deja de ser simbólica y empieza a interferir con la cotidianidad.

¿Por qué identificarse con un animal?

Gustavo Patiño propone analizar el contexto cultural: "Vivimos una época en la que muchos referentes humanos están en crisis: figuras de autoridad cuestionadas, modelos de éxito inestables, discursos contradictorios". En este escenario, lo animal puede representar atributos percibidos como más claros: instinto, coherencia, previsibilidad.

Ana María Arias añade que la identidad no es un acto solitario, sino un proceso relacional: "En la cultura actual, las identidades son más fluidas; las comunidades son mayoritariamente virtuales, y la pertenencia tiene que ver con sentir afinidad con otros". Adoptar una identidad therian no implica renunciar a lo humano, sino buscar inscribirse en un relato donde exista reconocimiento.

Los therians se definen como una "manada" y han desarrollado emprendimientos de máscaras y accesorios en países como Chile y Argentina. Aseguran que no son peligrosos, aunque reconocen que la aceptación social es limitada.

En Colombia, la primera convocatoria pública de therians se realizará en Rionegro, Antioquia, marcando el inicio formal de este movimiento en el país. Los expertos coinciden en que, más que patologizar o ridiculizar, es necesario comprender las dinámicas identitarias que subyacen a este fenómeno contemporáneo.