La vigencia de 'Los de abajo' en el cuestionamiento de las revoluciones
En un mes cualquiera, cuando el mundo parece perfectamente acomodado y las rutinas se cumplen con normalidad, surgen preguntas profundas sobre la vida, los azares y los ciclos históricos. Es en este contexto donde la lectura voraz de 'Los de abajo', la emblemática novela del médico y escritor mexicano Mariano Azuela, adquiere una relevancia particular. Publicada originalmente en 1915, esta obra continúa interrogando el sentido de las revoluciones sociales y la búsqueda de justicia.
Una canción larga de la desdicha
La novela se presenta como "una canción larga de la desdicha" que retrata a un pueblo cansado de las injusticias y el caciquismo. Azuela muestra la revolución como un cambio cualitativo que surge contra el orden social copiado de Europa, donde el pueblo finalmente se atreve a exteriorizar su intimidad. Según el crítico Brushwood, se trata de un "proceso simultáneo de extroversión e introversión" que cuestiona tanto la mexicanidad interna como su relación con el mundo exterior.
Demetrio Macías: el héroe incompleto
El personaje central, Demetrio Macías, vibra en la revolución pero nunca muere completamente. La novela termina con él "siguiendo apuntando con el cañón del fusil", en una imagen que encapsula la persistencia de la lucha. Su trayecto sigue el patrón clásico del héroe:
- Separación: Abandona su hogar en Limón después de que militares irrumpen en el pueblo
- Iniciación: Atraviesa noches y días en los caminos revolucionarios
- Retorno: Anhela constantemente volver a su tierra transformado
En una escena poderosa, Demetrio observa desde lejos cómo su casa arde, viendo "la silueta dolorosa de una mujer con su niño en los brazos", antes de que todo quede convertido en polvo.
La desigualdad y la colonialidad
La novela dialoga indirectamente con las teorías del sociólogo peruano Aníbal Quijano, quien propuso la colonialidad como un conflicto de raza que frecuentemente genera modelos de desigualdad. Demetrio busca en su aventura revolucionaria la conquista de una igualdad social, reconociendo que la idea original del Estado mexicano estaba fundada en conceptos raciales. A través de la revolución, pretende una democratización y redistribución de los poderes del Estado.
El desencanto revolucionario
En su trasegar, Demetrio comprende amargamente que las revoluciones sociales pocas veces descolonizan los Estados. El moderno Estado-Nación se impone como una estructura inescapable. Su camarada Luis Cervantes expresa este desencanto cuando le manifiesta: "¡Lástima de tanta vida segada, de tantas viudas y huérfanos, de tanta sangre vertida! Todo, ¿para qué? Para que unos cuantos bribones se enriquezcan y todo quede igual o peor que antes".
Este sentimiento se intensifica cuando Demetrio entra en las calles de Juchipila. Su compañero Anastasio describe cómo antes "cuando llegábamos a un pueblito y nos repican mucho, y salía la gente a encontrarnos con músicas, con banderas, y nos echaban muchos vivas". Con conmoción interna, Demetrio responde: "Ahora ya no nos quieren".
La caída como retorno al origen
La novela muestra cómo la realidad se impone como una bofetada ante Demetrio, quien se convierte en testigo de su propio fracaso. Sin rumbo ni horizonte claro, evade el propósito original de la revolución, reconociendo que a veces lo que perseguimos termina destruyéndonos.
En el diálogo final, cuando le preguntan "¿Por qué pelean ya, Demetrio?", el personaje toma una piedrecita y la arroja al fondo del cañón. Después de observar pensativamente el desfiladero, responde: "Mira esa piedra cómo ya no se para...". Esta imagen poética sugiere que ver nuestra propia caída puede ser una forma de volver al origen, aunque sea momentáneamente.
La vigencia de 'Los de abajo' reside precisamente en esta capacidad para interrogarnos sobre los ciclos de lucha, desencanto y persistencia que caracterizan no solo la Revolución Mexicana, sino cualquier movimiento social que busca transformar estructuras profundamente arraigadas de desigualdad y poder.



