El Betsknaté: un ritual de renovación espiritual en el corazón del Putumayo
En el sur de Colombia, mientras Barranquilla y Río de Janeiro vibran con sus carnavales, el Valle de Sibundoy en Putumayo celebra su propia fiesta ancestral: el Betsknaté o Día Grande. Este territorio, conformado por los municipios de Santiago, Colón, Sibundoy y San Francisco, se convierte cada año en escenario de un profundo ritual de perdón y renovación para las comunidades indígenas Camentsá e Inga.
Un valle de paz y reconciliación
El Valle de Sibundoy, con sus 17.211 habitantes según el censo del 2025, representa un corredor biológico andino-amazónico donde conviven estas dos comunidades indígenas. Aunque circulan afirmaciones exageradas sobre la ausencia de violencia en la última década, lo cierto es que este territorio mantiene una tranquilidad notable, que se refuerza con la celebración anual del Betsknaté.
Mauricio Pulido Riaño explica que esta festividad "proviene de una fiesta interestacional que celebra la terminación de un ciclo agrícola y el inicio del año nuevo". Pero más allá de su significado agrícola, el Betsknaté representa un momento crucial para la sanación comunitaria.
Preparativos que inician meses antes
De acuerdo con el taita Andrés Chindoy, los preparativos espirituales comienzan el 2 de noviembre, día de los santos y difuntos. "La primera actividad es una ofrenda de cosechas, que nosotros mismos hemos sembrado y cosechado. Al otro día se hace el compartir con toda la comunidad, así como también en cada casa", comenta el líder espiritual.
Este año, las celebraciones públicas iniciaron el viernes 13 de febrero con un desfile infantil desde la vereda Villanueva en Sibundoy. Los niños indígenas, vestidos con sus trajes tradicionales y acompañados de tambores, flautas y rondadores, anunciaron el inicio de la festividad con una caminata hacia el parque de la Interculturalidad.
Rituales de limpieza y preparación
Durante la semana del 9 al 13 de febrero, el Cabildo Indígena organizó diversas actividades preparatorias:
- Muestras de artesanías en madera, pinturas, esculturas y tejidos en chaquira e hilo
- Jornadas de "limpias" espirituales y encuentros con yagé para purificar energías
- Construcción de un castillo para la ceremonia del degollamiento del gallo
Este último ritual tiene profundos significados simbólicos. Para algunos mayores, el gallo representa las debilidades humanas y las faltas cometidas durante el año. Para otros, simboliza el castigo por no haber alertado a Jesús sobre su sacrificio.
El día principal: desfiles, perdón y simbolismo
El lunes, día central del Betsknaté, las familias Camentsá se visten con sus trajes tradicionales: cusmas, rebozos, collares, fajas y coronas. Las mujeres lucen coronas de fajas multicolores, mientras algunos hombres llevan coronas de plumas. El tradicional "sayo" (ruana con franjas azules, rojas y negras) completa la indumentaria.
Antes de salir de sus hogares, las familias practican el perdón mutuo por ofensas del año anterior. Luego, con instrumentos musicales tradicionales, emprenden camino hacia la catedral de Sibundoy para una eucaristía especial.
El desfile es liderado por el Matachín, personaje con máscara roja que expresa la rabia histórica de la conquista española. Los alguaciles y alcaldes mayores portan banderas con colores tradicionales, mientras las mujeres llevan en procesión una imagen de la Virgen de Las Lajas.
Simbolismo en cada elemento
Cada aspecto del Betsknaté carga significado profundo:
- Las máscaras de los Sanjuanes: Representan una crítica a la incomprensión española durante la conquista, con pelucas y canastos que simbolizan lo que no supieron valorar.
- Los Saraguayes: Con capas rojas y coronas con espejos, recuerdan cómo los españoles utilizaron objetos brillantes para engañar a los indígenas.
- El degollamiento del gallo: Ceremonia donde participantes con máscaras negras intentan arrancar la cabeza del ave colgada en un castillo, simbolizando la purificación comunitaria.
Un llamado a la preservación cultural
El taita Andrés expresa claramente lo que espera la comunidad de los visitantes: "Esperamos que se lleven una impresión de cultura, de estudio, materia de consulta, para poder mirar o estudiar la esencia de la cultura, la esencia y la magia de la espiritualidad".
El Betsknaté no es solo una festividad; es un acto de resistencia cultural que mantiene vivos los saberes ancestrales del pueblo Camentsá, incluyendo la preservación del jajañ (sistema agrícola tradicional), el páramo, la montaña y la zona plana del valle.
Esta celebración anual demuestra cómo, en un rincón del sur colombiano, las comunidades indígenas continúan tejiendo paz a través de rituales que combinan espiritualidad, agricultura y reconciliación social.