Una chilena que hizo de Santa Marta su hogar y su inspiración culinaria
La historia de Karin Concha es un testimonio del poder del amor por un lugar. Como muchos extranjeros, llegó a Santa Marta, capital del departamento del Magdalena, inicialmente por turismo. Sin embargo, fue el encanto relajante, el ambiente inspirador y el clima más fresco en comparación con otras ciudades costeras lo que la llevó a tomar una decisión trascendental: quedarse a vivir. No fue solo una elección personal, sino también profesional, al vislumbrar un enorme potencial en el desarrollo turístico y gastronómico de la región.
Pionera en el renacer gastronómico del centro histórico
Con un sentido de pertenencia que hoy la hace sentirse más samaria que muchos locales, Karin se estableció en la bonita calle del correo, convirtiéndose en una pionera de la escena de restaurantes en el centro histórico de Santa Marta. Allí, en La Muzzería, echó raíces profundas, ofreciendo inicialmente una carta con platos internacionales que incluían cortes finos de carne, quesadillas de pollo, papilot de róbalo, pastas deliciosas y sus muy famosas pizzas.
La reinvención de un plato emblemático: el cayeye
Consciente de que el plato insignia de los samarios es el cayeye, un puré de guineo verde que tradicionalmente lleva queso y proteínas como el chicharrón de cerdo, Karin decidió no solo respetar esta herencia culinaria, sino también elevarla. Aprovechando lo mejor de los ingredientes regionales, creó "las kokillas", una versión innovadora que ha revolucionado la experiencia gastronómica local.
Este plato se ha convertido en el más buscado y solicitado en La Muzzería, atrayendo tanto a ciudadanos como a turistas nacionales y extranjeros. Muchos consideran que es uno de los mejores cayeyes que se pueden probar en Santa Marta, un hecho respaldado por el voz a voz y las reseñas entusiastas en plataformas como Google.
Un fenómeno gastronómico que traspasa fronteras
La popularidad de las kokillas es tal que los guías turísticos ahora incluyen a La Muzzería en sus recorridos, llevando grupos grandes de visitantes extranjeros para que experimenten lo local con un toque novedoso. La experiencia gastronómica resultante es a menudo descrita como extraordinaria, creando una bola de nieve de recomendaciones que se extiende incluso fuera del país. En el exterior, ya se habla de las kokillas de cayeye al horno de la chef chilena dueña de La Muzzería.
Las variedades que conquistan todos los paladares
Lo que hace especial a este plato es su versatilidad. Karin ha desarrollado varias opciones para satisfacer diferentes gustos y dietas:
- Kokilla marinera: una deliciosa combinación de calamar, mejillones negros y pescado, todo salteado en salsa bechamel y pesto.
- Kokilla mixta: pollo y cerdo con champiñones, bañados en la salsa bechamel de la casa.
- Kokilla de pollo: con champiñones salteados en salsa bechamel.
- Kokilla especial full amor: pollo, maíz, tocineta y pesto salteados en salsa bechamel.
- Kokilla vegetariana: una opción deliciosa que demuestra la creatividad culinaria del lugar.
Un destino gastronómico imprescindible
Para aquellos que planean visitar Santa Marta, La Muzzería se ha consolidado a través de los años como un destino gastronómico infaltable. No se trata solo de comer, sino de vivir una experiencia culinaria que fusiona tradición e innovación, todo en el encantador entorno del centro histórico. La deuda que algunos tenían con este lugar, como el autor que inicialmente lo omitió en listados de sitios para comer cayeye, ha sido saldada con creces gracias a la calidad y originalidad de su oferta.
La historia de Karin Concha y su La Muzzería es un recordatorio de cómo el amor por un lugar puede transformarse en una contribución significativa a su cultura gastronómica, creando puentes entre tradiciones y paladares de todo el mundo.
