Minimal cumple 25 años como pionero de la cocina colombiana auténtica en Bogotá
Minimal: 25 años como pionero de la cocina colombiana auténtica

Minimal celebra 25 años como pionero de la cocina colombiana auténtica

Antes de que nombres como Leo, Carmen, Salvo Patria, Domingo, Celele, El Chato, Manuel o Afluente se convirtieran en símbolos de la nueva cocina colombiana, antes de que el discurso del fogón nacionalista fuera tendencia, antes del auge de las cocinas regionales y de que productos del Pacífico y la Amazonía fueran populares, Minimal ya había establecido el camino.

Se cumplen 25 años del local que nació en Chapinero Alto, Bogotá, con una declaración de principios clara: "Aquí valoramos lo nuestro". Pionero en algo que hoy parece casi un lugar común, el orgullo por lo colombiano, Minimal apostó desde el primer día por el ingrediente local y el recetario popular.

Un compromiso con la biodiversidad colombiana

Bajo la dedicación de Antonuela Ariza, Eduardo Martínez y Manuel Romero, este fue el primer restaurante en meterse a fondo en las selvas, costas, ríos, lagos y montañas del país, honrando a sus comunidades y sirviendo en sus platos productos –y maneras de prepararlos– que no eran usuales en la gastronomía capitalina.

Un restaurante que ha sabido sostener en su carta platillos fantásticos como:

  • Sus arrullos: frutos de mar en leche de coco, curry verde y copoazú sobre cocadas
  • Rollos Palmira: de plátano maduro, queso costeño, aguacate y chicharrón
  • Jamón curado de pirarucú amazónico con piña asada y mayonesa de ají verde
  • Vainas de arvejas, habas y habichuelas con mantequilla de tucupí
  • Mute de maní, habas, fríjol verde y papa criolla, una de las sopas más ricas y exóticas del país

Clásicos que definen una propuesta gastronómica

Entre sus fuertes destacan clásicos como la terrina de morrillo de res braseado en tucupí, con yuca frita, farofa y hormiga limón; la infaltable pesca fresca del Pacífico; y la gustosa ensalada de remolachas con zanahorias encurtidas sobre yogur y kéfir.

En postres, sobresalen la torta de almojábana con dulce de guayaba y helado de vainilla chocoana, y un inigualable 'tres leches' de mambe, bañado en frutos amarillos, sencillamente espectacular.

Más que un restaurante: un centro de pensamiento

Minimal –palabra que viene de 'hacer el menos mal posible'– siempre ha representado arraigo, dignidad, curiosidad, amor propio y audacia. Cada entrada, cada fuerte, cada guarnición dice algo más que "esto está rico". Habla de indígenas, afros y mestizos, de la complejidad cultural de Colombia, de geografía, de biodiversidad y de la mágica proeza de cada ingrediente.

En sus 25 años, este restaurante no solo ha cocinado platos sabrosos a precios accesibles, sino que, receta a receta, ha dignificado la cocina colombiana. Minimal –desde ya un clásico– no es solo un proyecto auténtico, también funciona como un centro de pensamiento sobre el país.

Su discurso gastronómico ha demostrado ser tan poderoso como delicioso, manteniéndose relevante y recomendado después de un cuarto de siglo de operación continua en la capital colombiana.