Pajares Salinas: siete décadas de historia y sabor en Bogotá
En un mundo donde la gastronomía cambia constantemente con nuevas modas y conceptos efímeros, permanecer relevante durante 70 años representa un logro extraordinario. El restaurante Pajares Salinas, fundado en 1956, celebra este año su aniversario número setenta, consolidándose como una verdadera institución culinaria en la capital colombiana.
Una filosofía que trasciende generaciones
Todo comenzó cuando Saturnino y Fernando Pajares llegaron a Bogotá en 1953 con el sueño de crear un restaurante que expresara su visión de la cocina española. Tres años después inauguraron un establecimiento que nació con una filosofía clara: una cocina franca, honesta y respetuosa del producto, donde cada plato reflejara el oficio y la dedicación de sus creadores.
Esta filosofía no se limitó a la cocina. Se extendió a una cultura de hospitalidad que transformó el restaurante en un espacio donde las personas llegan a restaurarse, compartir, conversar y disfrutar. Durante décadas, Pajares Salinas ha sido testigo de celebraciones familiares, encuentros entre amigos y buena parte de la vida empresarial, diplomática y política del país.
Testigo silencioso de la historia colombiana
Entre sus mesas se han cocinado decisiones importantes que han marcado el rumbo de Colombia. Al calor de platos emblemáticos como los callos a la madrileña, el cochinillo o la tortilla española, se han tejido relaciones, construido negocios y tomado acuerdos trascendentales.
"La gastronomía acerca a quienes piensan distinto", reflexiona Margarita Bernal en su columna. Pajares Salinas ha funcionado como una especie de cancillería gastronómica donde se han sentado tanto amigos como rivales, demostrando que la mesa puede servir como territorio de encuentro y reconciliación.
La tradición como proyecto hacia el futuro
Hoy, este legado continúa en manos de Zuleima y José Augusto Pajares, quienes han comprendido que la tradición no significa quedarse quieto, sino preservar el espíritu que hizo valioso al lugar desde sus inicios y proyectarlo hacia el futuro sin perder identidad.
Su éxito radica en mantener la coherencia entre lo que fueron, lo que son y lo que aspiran a ser. Han demostrado que es posible evolucionar sin traicionar los principios fundamentales que definieron su propuesta gastronómica desde el primer día.
Una reflexión sobre la madurez con vigencia
El aniversario de Pajares Salinas inspira una reflexión más amplia sobre cómo llegar a los setenta años manteniendo relevancia y coherencia. La respuesta parece estar en llegar con historia, carácter, consistencia y oficio. En tener la claridad para saber quién se es y la convicción para seguir haciendo bien lo que se ha hecho durante décadas.
Este restaurante bogotano no solo ha sobrevivido siete décadas, sino que lo ha hecho manteniendo su esencia mientras se adapta a los tiempos. Su historia nos recuerda que la verdadera permanencia no se mide solo en años, sino en la capacidad de mantenerse fiel a unos principios mientras se sigue siendo significativo para nuevas generaciones.
Pajares Salinas representa ese equilibrio perfecto entre tradición y contemporaneidad que pocas instituciones logran alcanzar. Su mesa, que ha acogido a colombianos durante setenta años, sigue siendo hoy un referente de cómo el buen oficio, la hospitalidad auténtica y el respeto por la tradición pueden crear legados que trascienden el tiempo.



