Los secretos del asado perfecto según un maestro argentino
Entre el chasquido del carbón, el aroma de la carne jugosa y la compañía adecuada, el chef argentino Migue Viscido demostró que el verdadero asado es una experiencia que trasciende lo culinario. Durante una masterclass en el Alimentarte Food Festival, organizada en colaboración con Estancia 92 y Minerva Foods, el experto compartió no solo técnicas, sino toda una filosofía alrededor de la parrilla.
Más que comida: un ritual de compartir
"El asado es mucho más que comer, es compartir", afirmó Viscido con convicción. "Si querés algo rápido, andá a un restaurante. El asado sirve para la fraternidad, para acercar a las personas", explicó durante la clase magistral titulada 'Aprende el arte del asado'.
Para el chef, la parrilla exige tiempo, dedicación y contacto directo: ensuciarse las manos, entender el comportamiento del carbón y manejar la temperatura como si fuera un elemento vivo del proceso. La paciencia se convierte en virtud fundamental.
Errores comunes y técnicas esenciales
Uno de los principales errores que identificó Viscido es la cocción excesiva de la carne. "La gente tiene que confiar en que la carne se puede disfrutar un poquito más roja, sobre todo cuando no tiene grasa. Cocinarla demasiado la deja dura y sin jugo", advirtió.
Entre sus recomendaciones técnicas más importantes:
- No pinchar la carne durante la cocción para conservar sus jugos
- Utilizar pinzas en lugar de tenedores para manipular los cortes
- Respetar los tiempos de cocción según el grosor de la carne
- Mantener una temperatura constante pero no excesiva
La chata como protagonista
Para la demostración práctica, Viscido eligió el corte conocido como chata, preparándolo con precisión y respeto por el producto. "Cada corte tiene su personalidad y requiere un tratamiento específico", comentó mientras mostraba cómo identificar el punto perfecto de cocción.
El chef argentino comparó las tradiciones parrilleras de su país con las colombianas, señalando que en Argentina el asado no está reservado para ocasiones especiales. "Lunes, martes, miércoles, cualquier día es bueno para un asado", afirmó, destacando además que en su país se utilizan todo tipo de cortes, desde los más premium hasta los más económicos.
Filosofía contra la inmediatez
En una época marcada por la rapidez y los resultados instantáneos, Viscido defendió la lentitud del proceso parrillero. "El asado tiene una previa: una charla, un pedacito de salame, un poco de queso. Hay un dicho: la gente espera al asado, no el asado a la gente", reflexionó.
Para quienes asistieron por primera vez a una clase de este tipo, el mensaje fue claro: reconocer los cortes, respetar la temperatura y entender que ni el exceso ni la falta de calor llevan a un buen resultado. "Si está muy caliente, quemamos la carne; si está muy bajo, no hacemos un asado, hacemos un sancocho", concluyó entre risas.
Un legado más allá de la técnica
La masterclass dejó no solo conocimientos aplicables a la parrilla, sino una idea poderosa: el asado bien hecho representa un acto de tiempo, paciencia y encuentro humano. Los asistentes aprendieron que detrás de cada corte perfectamente cocido hay horas de observación, ajustes constantes y, sobre todo, la intención de crear momentos memorables alrededor del fuego.
El Alimentarte Food Festival se convirtió así en el escenario perfecto para transmitir esta tradición que une a Argentina y Colombia a través del amor por la buena carne, la técnica depurada y, fundamentalmente, el placer de compartir.