Antigua sede del Hospital San Juan de Dios en Barichara será restaurada tras años de abandono
La emblemática casona que durante décadas albergó al Hospital San Juan de Dios en Barichara será sometida a un ambicioso proceso de restauración, tras permanecer abandonada desde que la institución médica se trasladó a su nueva sede. El inmueble, con aproximadamente 5.000 metros cuadrados de terreno y 3.800 metros cuadrados construidos, presenta serias afectaciones estructurales que requieren intervención inmediata.
Un patrimonio en riesgo
Henry Gómez Pérez, gerente de la ESE Hospital Integrado San Juan de Dios, explicó que ni la institución ni el municipio contaban con los recursos necesarios para asumir la reparación y mantenimiento del lugar. "La estructura viene en decadencia y, en los últimos años de funcionamiento, apenas fue posible ejecutar algunas obras menores", señaló el directivo.
Antes del traslado definitivo, la gerencia tuvo que cerrar secciones de manera paulatina debido al deterioro avanzado y el riesgo que representaban para el personal de salud y los pacientes. La situación se complica por el hecho de que el inmueble está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) con nivel 1 de intervención, lo que exige conservación integral y autorizaciones especiales para cualquier trabajo.
Un convenio para la preservación
El predio ha pasado a manos de la Fundación Virgen de la Piedra, organización sin ánimo de lucro que asumió el compromiso de restaurarlo y administrarlo mediante un convenio de concesión firmado con el hospital, propietario del inmueble. Milton Chaparro, alcalde de Barichara y presidente de la junta directiva de la institución, destacó que "lo más importante es que el bien se entrega en concesión sin perder la propiedad, con un plan de intervención estructurado".
El mandatario local enfatizó que se buscaba evitar repetir casos como el del predio conocido como Protección Social, entregado por 18 años a un privado sin resultados concretos y que hoy enfrenta acciones legales por deterioro y falta de restitución.
Dificultades en la financiación
Durante los últimos dos años, las autoridades exploraron alternativas de financiación con el Gobierno Nacional sin lograr concretarlas. Chaparro, quien conoce de cerca estas dificultades por su experiencia como secretario de Planeación en San Gil, señaló que factores como la falta de presupuesto y la rotación de personal en entidades estatales frenaron el avance de las propuestas.
La casona, que se estima fue construida a inicios del siglo dieciocho, representa una de las infraestructuras más representativas del municipio y su deterioro progresivo generaba preocupación entre las autoridades y la comunidad.
Un plan a largo plazo
Jorge Della Costa, argentino radicado en Barichara que lidera la iniciativa junto con su esposa Claudia Della Costa y el monseñor José Antonio Arenas Prada, explicó que el primer paso será ejecutar obras de primeros auxilios estructurales para evitar el colapso de zonas que ya se encuentran en ruina.
"Cualquier trabajo debe ser primero aprobado por la Dirección de Patrimonio Nacional del Ministerio de Cultura", recordó Della Costa, subrayando la necesidad de un trabajo arquitectónico riguroso para cumplir con toda la normatividad vigente.
La restauración completa se proyecta a cinco años con una inversión estimada de $4.200 millones, según lo estipulado en el convenio de concesión que tiene un plazo de 20 años. Una vez concluidas las obras, las tres estructuras que conforman el inmueble se convertirán en:
- Museos dedicados a la historia local
- Espacios para el desarrollo cultural y artístico
- Áreas para eventos abiertos a la comunidad
Della Costa expresó su convicción de que "lo más importante cuando se llega a una población como Barichara es velar por la conservación del patrimonio, la historia y la cultura que los hacen tan únicos en el mundo". El proyecto representa una oportunidad para rescatar un símbolo histórico que había caído en el abandono, poniéndolo al servicio del desarrollo comunitario y la preservación de la identidad local.



