La transformación de un sueño: de futbolista a campeón paralímpico
Luis Fernando Lara Rodallega tenía 17 años cuando su vida dio un giro radical. Originario de Candelaria, Valle del Cauca, este joven soñaba con seguir los pasos de su primo Hugo Rodallega y convertirse en futbolista profesional. Desde los 4 años había dedicado su vida al balompié, mostrando talento y una estatura prometedora de 1,90 metros que auguraban un futuro brillante en los estadios.
El accidente que cambió todo
El 28 de julio de 2017 marcó un antes y un después. Mientras ayudaba a familiares a mover una reja metálica cerca de su vivienda, el joven no advirtió la proximidad de cables de alta tensión. Al tomar la estructura, recibió una descarga eléctrica devastadora que lo mantuvo conectado a la corriente por lo que pareció una eternidad.
"Vi el túnel de la muerte por casi un minuto", recuerda Luis Fernando con una mezcla de nostalgia y fortaleza. "No estaba conectado en ese momento con este mundo".
Los familiares y vecinos presenciaron la escena con desesperación, incapaces de intervenir sin arriesgar sus propias vidas. Milagrosamente, el joven logró desconectarse saltando hacia atrás, pero las consecuencias serían permanentes.
La lucha por sobrevivir y adaptarse
Trasladado primero al hospital de Candelaria y luego al Hospital Universitario del Valle en Cali, los médicos dieron pronósticos desalentadores. En un momento crítico, incluso sugirieron a su madre prepararse para lo peor. Sin embargo, la fe familiar y la voluntad del joven obraron lo que muchos consideran un milagro.
Tras un mes de hospitalización, Luis despertó para enfrentar una realidad dolorosa: ambos brazos habían desarrollado gangrena y requirieron amputación. La noticia estremeció su mundo, pero no quebró su espíritu.
"El único que da la vida es nuestro Dios", declaró al médico que lo atendía. "Él es el que dice si uno se queda o se va".
El renacer en las pistas de atletismo
La salida del hospital marcó el inicio de un proceso de adaptación desafiante. Actividades cotidianas como escribir, abrir maletines o usar el celular se convirtieron en obstáculos que debía superar. Con determinación férrea, aprendió a utilizar la parte superior de sus brazos y los huesos de los codos para realizar tareas que antes daba por sentadas.
Fue en su natal Candelaria donde la profesora Patricia Rivas reconoció su potencial atlético. Impresionada por su estatura y actitud, lo conectó con Alonso Mina, entrenador de la Selección Colombia de Paratletismo, quien inmediatamente vio en Luis Fernando un diamante en bruto.
El camino hacia la élite mundial
Iniciando en pruebas de velocidad (100 y 200 metros planos, categoría T46), Lara pronto demostró que su zancada natural era su mayor arma. Bajo la guía de Mina, exploró el salto largo antes de encontrar su verdadera vocación en los 400 metros planos.
Los sacrificios fueron muchos: viajes diarios de Candelaria a Cali que representaban un esfuerzo económico considerable para su familia humilde. Hoy, instalado en la Villa Deportiva de Indervalle en Cali, Luis Fernando ha convertido el Estadio Pedro Grajales en su segunda casa.
"Es tan hermoso, le he cogido tanto cariño que ya es como mi casa", confiesa el atleta. "Desde el 2017 esto es una pasión, le tengo mucho amor al atletismo".
Logros que inspiran a una nación
En menos de una década, Luis Lara ha acumulado un palmarés impresionante:
- Campeón nacional en múltiples ocasiones
- Medalla de oro en los 400 metros planos del Gran Prix Internacional de Paratletismo 2025 en Cali
- Cuarto lugar en los Juegos Paralímpicos París 2024
- Representante continental destacado en velocidad
Su técnica es única: corre con una mochila colgada de la espalda, maniobra que domina gracias a la movilidad desarrollada en la parte superior de sus brazos. Cada movimiento demuestra años de práctica y adaptación.
Más allá de las pistas: educación y nuevos horizontes
La superación de Luis Fernando trasciende el ámbito deportivo. Recientemente inició estudios en la Escuela Nacional del Deporte, cursando primer semestre de Profesional en Deporte. Su rutina diaria combina entrenamientos matutinos de dos horas y media con clases universitarias, demostrando una disciplina ejemplar.
Sus próximos desafíos incluyen:
- Representar a Colombia en los Juegos Parasuramericanos de Valledupar en julio
- Participar en el Gran Prix Internacional de Cali en septiembre
- Continuar su preparación para competencias nacionales
Nueve años después del accidente, Luis Lara se ha convertido en símbolo de resiliencia. Utiliza tecnología como cualquier persona, abre cierres con los codos o la boca cuando es necesario, y nunca se detiene ante los obstáculos.
"Yo dije que si no era futbolista profesional, lo quería hacer en otro deporte", afirma con orgullo. "Y aquí estoy. Soy Selección Colombia y estoy dejando a mi país en alto".
Su historia resuena como testimonio de que los límites solo existen en la mente, y que incluso las circunstancias más adversas pueden transformarse en trampolines hacia la grandeza.



