Un grupo de jóvenes ingenieros en formación de la Universidad de La Sabana logró hacer historia en una de las competencias más exigentes del mundo en eficiencia energética. En el circuito de Indianapolis Motor Speedway, durante la Shell Eco-marathon, el equipo universitario alcanzó el podio tras registrar una marca que los ubica entre los mejores del certamen.
Medalla de bronce en prototipos eléctricos
El equipo obtuvo la medalla de bronce en la categoría de prototipos eléctricos, luego de alcanzar una eficiencia de 396 kilómetros por kilovatio hora (km/kWh). Este indicador mide cuánta distancia puede recorrer un vehículo con una cantidad mínima de energía, siendo el principal objetivo de la competencia.
La cifra es relevante si se compara con los carros eléctricos convencionales, que en promedio alcanzan cerca de 10 km/kWh. En este caso, el prototipo desarrollado por los estudiantes multiplicó varias veces ese rendimiento.
¿En qué consiste la Shell Eco-marathon?
A diferencia de otras competencias automovilísticas, la Shell Eco-marathon no premia la velocidad, sino la eficiencia. Los equipos deben recorrer la mayor distancia posible utilizando la menor cantidad de energía. Para validar los resultados, los participantes deben cumplir condiciones específicas:
- Completar un número determinado de vueltas al circuito
- Respetar un tiempo máximo establecido
- Optimizar el consumo energético durante todo el recorrido
En este caso, el equipo colombiano debía completar cuatro vueltas en un tiempo límite de 35 minutos. El desafío no era terminar primero, sino acercarse a ese límite con el menor gasto de energía posible.
¿Cómo logró el equipo hacer historia en Indianápolis?
El grupo, identificado como “Unisabana Herons Electric Vehicles”, lleva varios años participando en esta competencia, lo que les ha permitido mejorar progresivamente sus resultados. En sus primeras participaciones registraban cifras cercanas a los 100 km/kWh, pero con el paso del tiempo lograron superar los 300 km/kWh hasta alcanzar el resultado actual.
De acuerdo con Jorge Cely, líder del semillero, cada decisión en pista influye directamente en el desempeño. Factores como la velocidad, la estrategia de conducción y la coordinación del equipo son determinantes en el resultado final. El proceso también incluyó retos logísticos: el vehículo fue transportado desde Colombia hacia Estados Unidos completamente desarmado y posteriormente ensamblado por los estudiantes antes de la competencia.
La piloto: Sofía Vega
Una de las particularidades del equipo fue la participación de Sofía Vega como piloto. Con 1,45 metros de estatura, fue la encargada de conducir el vehículo durante la prueba, recorriendo más de 110 kilómetros en total dentro de la competencia. Según explicó la propia estudiante, su rol implicaba ejecutar con precisión la estrategia diseñada por el equipo, ya que cualquier variación podía afectar el consumo energético del vehículo.
“Sentí una gran responsabilidad porque dependía de mí ejecutar todo lo que habíamos planeado. Tenía el trabajo de todos en mis manos”, relató Vega.
Desde la Universidad de La Sabana señalaron que este tipo de logros reflejan el avance en formación técnica y el trabajo en equipo de los estudiantes. Además, destacan que la experiencia permite enfrentar escenarios reales de ingeniería, desde el diseño hasta la ejecución en pista.
El profesor Julián Echeverry, vinculado a la facultad de Ingeniería, indicó que estos proyectos funcionan como espacios de aprendizaje integral, donde los estudiantes desarrollan habilidades técnicas y operativas en condiciones exigentes.



