En 1995, el Atlético Bucaramanga iniciaba su camino para salir del descenso, aquel doloroso descenso ocurrido en Pereira en noviembre de 1994, cuando el equipo realizó una floja campaña y tuvo que jugar durante seis meses en la Primera B del fútbol colombiano, conocida entonces como Copa Concasa. Hugo Gallego fue contratado por los directivos encabezados por Heriberto Vargas y con una nómina de lujo que incluía al samario Arturo Reyes, a tres argentinos como Guarniere, Alarcón y Arce; junto a ellos, una legión extraordinaria de santandereanos como Ricardo García, ‘Mincho’ Montañéz, Dumar Rueda, entre otros; además, los que nunca se fueron: los legendarios Ramoa y Kiko Barrios. Llegó el ‘Tigre’ Castillo, más los jugadores antioqueños y bogotanos que trajo el profesor Gallego. El equipo estaba listo y faltaba completar la nómina administrativa con una comunicadora social.
El inicio de Adriana Serrano en el club
Adriana Serrano Parra estudiaba en la UNAB y presentó su hoja de vida en Extrucol, pero no tenía experiencia para el cargo. Fabiola Báez, esposa de Gilberto Ramírez Valbuena, directivo del Atlético, le comentó a su marido y el vicepresidente del equipo la llevó al Bucaramanga. La hija de don José del Carmen y doña Beatriz no sabía nada de fútbol y debía ir a las prácticas del equipo en Rionegro, manejar el tema informativo con boletines a bordo, entrar al vestuario, direccionar el tema organizacional de la institución y muchas cosas más. El Atlético Bucaramanga de un momento a otro se convirtió en un matriarcado, ya que también estaban la nutricionista, la fisioterapeuta, las secretarias y, cómo olvidar a Gloria González, una gran funcionaria del club desde 1990. ‘Nana’ se ganó el respeto de los jugadores; ellos eran unos caballeros y ni qué decir del profesor Gallego: “me trató como a una hija; lo que sé de fútbol, me lo enseñó él”.
El ascenso y la premiación
La menor de ocho hermanos del hogar Serrano Parra se destacó por su trabajo y cuando el equipo ascendió en junio de 1995, muy pronto vino la premiación. El Atlético Bucaramanga fue patrocinado por la Organización Ardila Lulle y en la ceremonia de entrega del trofeo como campeón de la Copa Concasa, el doctor Carlos Ardila Lulle entregó los cheques del premio a cada jugador e integrantes de la plantilla. Al grupo administrativo también le correspondió su parte: “Pipe, yo nunca había visto tanto dinero. Me dieron dos millones de pesos; iba con los jugadores y los técnicos a San Andresito y nos regalaban televisores, ropa, todo. Fue una época muy bonita”.
Anécdotas y vivencias
Con el equipo de Carlos Mario Hoyos también hay anécdotas por escribir. Adriana tuvo que ir a sacar jugadores de sitios inapropiados y visitar comisarías por cuenta de malos comportamientos; “los regañaba, ellos agachaban la cabeza y me presentaban disculpas. Grité el gol del ‘Fantasma’ Ballesteros como ninguno y nos fuimos para la Copa Libertadores; fui campeona y subcampeona con el Atlético. Estando en Quito con el equipo, la nutricionista y dos mujeres más de una delegación conformada por 45 hombres, salimos a comprar ropa y resulta que era una tienda de ropa usada. Nosotras no sabíamos y los jugadores nos tomaron el pelo”.
Después del fútbol
Se marchó del equipo en 1999 y trabajó durante muchos años en fundaciones como Niños de Papel, el diario El Frente, estudió Derecho, se vinculó con la Personería y luego se marchó al Concejo de Bucaramanga junto a Jaime Andrés Beltrán. Se ha desempeñado como Jefe de Prensa de la Alcaldía de Bucaramanga desde enero de 2024 y hace algunos días fue elegida presidenta de la ACORD Santander. Ama a los animales y tiene dos perritos: Lucas y Totoy, sus fieles compañeros. También vibró con el título del Atlético Bucaramanga obtenido el 15 de junio de 2024 y vive agradecida con el equipo que le dio una oportunidad laboral cuando a las mujeres no se les permitía acercarse a un vestuario. Gracias por hacer parte de dos equipos inolvidables, que empezaron a escribir la historia del querido Atlético Bucaramanga. Hasta siempre.



