Secuestro, desaparición y asesinato: la tragedia de Mateo Pérez
Tragedia de Mateo Pérez: secuestro, desaparición, asesinato

La ruta de la tragedia de Mateo Pérez

El cuerpo del periodista Mateo Pérez fue recuperado el viernes 8 de mayo por una comisión de derechos humanos en zona rural de Briceño, Antioquia. Su caso se suma a las dolorosas estadísticas del secuestro en Colombia. Pérez fue interceptado por hombres armados del frente 36 de las disidencias de ‘Calarcá’ y, pocas horas después, asesinado con fines de desaparición frente a la comunidad.

Un periodista comprometido

Mateo Pérez era el director de la revista independiente El Confidente, con sede en Yarumal. El 5 de mayo fue reportado como desaparecido después de viajar a Briceño, un municipio donde al menos tres grupos armados se disputan el control territorial: el ‘Clan del Golfo’, las disidencias de ‘Mordisco’ y las de ‘Calarcá’. Su objetivo era investigar los enfrentamientos y las graves violaciones a los derechos humanos que sufre la población, como desplazamientos, confinamientos y asesinatos selectivos.

Los últimos pasos de Mateo

El joven reportero llegó el 4 de mayo al casco urbano de Briceño en busca de contactos que le facilitaran el acceso a la vereda Palmichal, lugar donde horas antes se había registrado un combate entre el Ejército y las disidencias. También acudió a la Alcaldía de Briceño para solicitar acompañamiento y garantías de seguridad, pero desde la administración local intentaron disuadirlo de viajar a la zona rural debido al alto riesgo.

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Poco después se reportó su desaparición. Entre la noche del miércoles y la mañana del jueves comenzaron a circular reportes preliminares entregados a la Defensoría del Pueblo, que indicaban que el joven habría sido secuestrado, torturado y asesinado por integrantes del frente 36 entre las veredas Travesías y El Hoyo.

Un contexto de violencia

Briceño es un municipio del norte de Antioquia donde confluyen múltiples actores armados ilegales. La presencia de disidencias de las FARC y grupos paramilitares como el Clan del Golfo genera un ambiente de constante zozobra para la población civil. Los periodistas que intentan cubrir la realidad de la región se enfrentan a riesgos extremos, como lo demuestra el trágico final de Mateo Pérez.

La comunidad periodística y organismos de derechos humanos han condenado el asesinato y exigen justicia. La Fiscalía General de la Nación ya abrió una investigación para esclarecer los hechos y dar con los responsables.

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