El asesinato de 21 campesinos en la vía Panamericana, en Cajibío, Cauca, ha devuelto al país a los peores años del conflicto armado. El atentado, perpetrado por disidentes de las Farc liderados por alias Iván Mordisco, dejó además 35 heridos y 16 vehículos destruidos. Se trata del peor ataque terrorista contra civiles en Colombia en más de dos décadas, desde el carro bomba de las Farc contra el club El Nogal en Bogotá en 2003, que causó 36 víctimas.
Una semana de terror en el suroccidente
En apenas siete días, las disidencias de Iván Mordisco golpearon 40 veces en 22 municipios de Cauca, Valle del Cauca y Nariño. La inteligencia militar y policial no logró detectar a tiempo la mayoría de estas acciones. Una semana después de la masacre, y pese al refuerzo de tropas en la zona, el Estado aún no ha dado un contragolpe contundente contra los responsables, aunque se reportan 10 capturas y 17 explosivos destruidos.
La pregunta que duele
Una de las interrogantes más profundas es cómo nadie en la comunidad alertó a las autoridades sobre la preparación del atentado, que requirió horas de planeación en la vía más importante del país. En el corregimiento La Pedregosa se realizó el sepelio de 10 de las 21 víctimas mortales.
500 kilos de pentolita en alcantarillas
El ataque ocurrió el 25 de abril en el sector El Túnel. Más de 500 kilos de pentolita, acondicionados en tubos y escondidos en las alcantarillas, fueron activados a las 12:45 del mediodía, mientras decenas de vehículos estaban detenidos en un retén ilegal. Los informes de inteligencia señalan al bloque Occidental del Estado Mayor Central (Emc), la facción más violenta de la región, comandada por Iván Idrobo, alias Marlon, por quien se ofrece una recompensa de hasta 5.000 millones de pesos.
El poder criminal de las disidencias
El control territorial de estos grupos es absoluto: imponen retenes a pocos kilómetros del Ejército, horarios de cierre para comercios, restricciones nocturnas, carnetización de la población y hasta la obligación de pedir permiso para recibir visitas. Los niños, al cumplir 12 años, son enviados fuera del departamento para evitar el reclutamiento forzado.
Un habitante de Argelia, sur del Cauca, relató: “Del viernes al sábado, a las 10 de la noche, todo mundo se acuesta, y a las 7 de la noche está todo cerrado: acá no existe el comercio nocturno”.
Reacciones y críticas
El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, exigió respuesta del Gobierno de Gustavo Petro: “El Cauca no puede seguir enfrentando solo esta barbarie”. El Consejo Regional Indígena del Cauca señaló que las disidencias han abandonado cualquier proyecto político. Diferentes sectores y candidatos presidenciales han cuestionado la ausencia del presidente en la región, quien condenó el ataque a distancia y negó una crisis de seguridad.
Décadas de guerra y economías ilegales
En los departamentos de Valle, Cauca y Nariño opera el bloque Jacobo Arenas, con estructuras como ‘Jaime Martínez’, ‘Dagoberto Ramos’, ‘Carlos Patiño’ y ‘Franco Benavides’. También habría surgido un grupo autodenominado ‘Andrés Patiño’. Estas bandas controlan el movimiento de oro y cocaína hacia el Pacífico y el sur del país.
La Fundación Ideas para la Paz (FIP) advierte que la violencia se ha mantenido desde 2018, y que 2025 fue el año con más ataques en los últimos 15 años en la región, con 175 hechos en Cauca, un aumento del 52% frente a 2024.
Los motivos del ataque
Los expertos señalan que el atentado buscó proteger enclaves ilegales y corredores de cocaína, presionar a la Fuerza Pública y enviar mensajes de control territorial, en un contexto preelectoral.
La carretera Panamericana, blanco constante
A pesar del aumento del pie de fuerza y la operación Perseo en El Plateado y el cañón del Micay, transportadores y viajeros temen transitar entre Cali y Popayán. Una fuente local indicó: “Entre Miranda y Corinto siempre hay un retén de la guerrilla, siempre. Y hay dos retenes más en las estaciones de gasolina”. Los hombres armados con fusiles están a la vista de todos.
Fallas de inteligencia
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, admitió posibles fallas en inteligencia para prevenir el atentado, y lamentó que las autoridades no fueran alertadas. El comandante del Ejército, Royer Gómez, señaló que la acción militar no basta: “La comunidad reclama presencia integral del Estado: carreteras, hospitales, infraestructura”.
La exviceministra de Defensa Daniela Gómez explicó que el problema excede lo militar: los grupos armados reaccionan más rápido, imponen castigos y resuelven conflictos, mientras el Estado actúa de forma fragmentada.
El peso de la economía ilegal
En Cauca hay más de 40.000 hectáreas de coca y minería ilegal en aumento. Muchas familias dependen de estas actividades. El profesor Fernando Rojas sostiene que el país no consolidó los espacios que dejaron las Farc, y los nuevos grupos aprovecharon la falta de orden de la ‘paz total’.
Javier Rincón Salcedo, de la Universidad de Salamanca, afirma que el narcotráfico se enquistó en Cauca y que recuperar zonas copadas requiere procesos de largo aliento.
Los vacíos de inteligencia
El director de la Policía, William Rincón, justificó que la inteligencia no prevé todo y necesita apoyo comunitario. Los grupos se mueven en zonas rurales dispersas, usan redes de apoyo y mezclan actividades legales e ilegales.
El analista Diego Arias considera que el atentado marca un grave precedente y exige una inteligencia más efectiva. La ONU Derechos Humanos pidió respetar el Derecho Internacional Humanitario.
El futuro de la seguridad en el suroccidente
Las voces consultadas coinciden en que la guerra en el Cauca difícilmente tendrá respuesta efectiva en el actual Gobierno. Las miradas están puestas en los candidatos presidenciales, a quienes les tocará enfrentar una violencia que creció en los últimos cuatro años.



