Tensión en Congreso FIFA: Palestina rechaza foto con Israel y debate por Irán
Tensión en Congreso FIFA: Palestina rechaza foto con Israel

El 76° Congreso de la FIFA, celebrado en Vancouver, dejó al descubierto algo más que decisiones administrativas y anuncios logísticos: fue un escenario en el que las tensiones geopolíticas irrumpieron con fuerza en el corazón del fútbol mundial. En una cita que debía centrarse en la organización del Mundial de 2026, los conflictos en Oriente Medio, las disputas territoriales y las relaciones diplomáticas marcaron el tono de una jornada cargada de simbolismo.

El gesto de Rajoub: una negativa con trasfondo político

Uno de los momentos más tensos se produjo cuando Jibril Rajoub, presidente de la Federación Palestina de Fútbol, se negó a posar para una fotografía junto al dirigente israelí Basim Sheikh Suliman. El gesto ocurrió tras las intervenciones de ambos ante los delegados, cuando el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, intentó reunirlos para una imagen conjunta. Rajoub rechazó reiteradamente la invitación y, en medio del silencio, dejó una frase que resumió el trasfondo del conflicto: “Estamos sufriendo”.

La negativa no fue un acto aislado ni improvisado. Detrás hay una disputa de fondo que la Asociación Palestina de Fútbol ha llevado incluso al Tribunal Arbitral del Deporte, en protesta por la decisión de la FIFA de no sancionar a Israel por la participación de clubes ubicados en asentamientos de Cisjordania en ligas israelíes. Para Palestina, esta situación vulnera principios básicos del deporte internacional y del derecho internacional.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Denuncias palestinas y la inacción de la FIFA

El señalamiento no es nuevo. En 2024, expertos de las Naciones Unidas identificaron al menos ocho clubes que jugaban en territorios considerados asentamientos coloniales israelíes, e instaron a la FIFA a actuar bajo sus propios estatutos de respeto a los derechos humanos. Sin embargo, el organismo ha evitado tomar medidas disciplinarias, lo que ha profundizado el malestar palestino.

Rajoub fue más allá en sus declaraciones posteriores. Denunció la destrucción de infraestructuras deportivas en Gaza y la muerte de atletas y trabajadores del deporte, y cuestionó la indiferencia de su contraparte israelí. “¿Cómo podría estrecharle la mano o hacerme una foto con un hombre así?”, dijo, dejando claro que su gesto en Vancouver fue una forma de protesta política en un escenario deportivo.

Irán en el Mundial 2026: Infantino despeja dudas

No obstante, el conflicto palestino-israelí no fue el único foco de tensión. El Congreso también estuvo marcado por la incertidumbre en torno a la participación de Irán en el Mundial de 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. En medio de un contexto internacional convulso, la presencia del equipo iraní en suelo estadounidense había sido puesta en duda.

Infantino decidió abordar el tema desde el inicio de su discurso. Con tono firme, aseguró que Irán participará en el torneo y que jugará sus partidos en Estados Unidos, como está previsto. La declaración buscó disipar rumores y dar una señal de estabilidad en medio de la incertidumbre geopolítica.

Trump respalda a Infantino

La polémica no era menor. La participación de Irán había quedado bajo escrutinio tras el estallido de un conflicto regional a finales de febrero, con ataques de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. En ese contexto, surgieron versiones que planteaban incluso la posibilidad de que otro país, como Italia, ocupara su lugar en el torneo, una opción que finalmente fue descartada.

El respaldo político llegó este viernes desde la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue consultado sobre el tema y respondió con pragmatismo: “Si Gianni dijo eso, yo estoy OK”. Incluso ante la posibilidad de que Irán ganara el torneo, Trump restó dramatismo: “Tendré que preocuparme por eso después. Que jueguen”.

Desafíos logísticos y diplomáticos para el Mundial 2026

Más allá de las declaraciones, el caso iraní evidenció los desafíos logísticos y diplomáticos que enfrenta el Mundial de 2026, el más grande de la historia. Con tres países anfitriones y 48 selecciones, la organización del torneo requiere una coordinación sin precedentes, especialmente en un contexto de tensiones internacionales.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

La delegación iraní, de hecho, fue la gran ausente del Congreso. Representantes de la Federación de Fútbol de Irán abandonaron Canadá tras un incidente con autoridades migratorias en Toronto, donde, según medios iraníes, fueron “insultados” por agentes fronterizos. El episodio se explica en parte por el pasado de su presidente, Mehdi Taj, vinculado a los Guardianes de la Revolución, organización considerada terrorista por Canadá.

El fútbol no puede aislarse de la política

Este incidente reforzó la sensación de que el fútbol ya no puede aislarse de la política internacional. Las decisiones deportivas, desde la participación de selecciones hasta la organización de eventos, están cada vez más condicionadas por factores geopolíticos.

En ese contexto, Infantino también enfrentó críticas por otros temas, como el aumento en los precios de las entradas para el Mundial y su cercanía con Trump. Organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por las políticas migratorias estadounidenses y su posible impacto en los aficionados que viajarán al torneo.

A pesar de ello, el dirigente suizo recibió un respaldo importante dentro del Congreso. Confirmó su intención de buscar la reelección para el periodo 2027-2030 y cuenta con el apoyo de las confederaciones asiática y africana, que suman una mayoría significativa de votos, además del respaldo de Sudamérica.

Revisión de precios de boletas y promesas internas

El Congreso también dejó espacio para promesas de revisión interna. La FIFA anunció que evaluará su estrategia de venta de entradas de cara al Mundial de 2030, en respuesta a las críticas de los aficionados por los altos costos.

Sin embargo, más allá de los anuncios y las decisiones administrativas, lo que quedó en evidencia en Vancouver fue la creciente dificultad de separar el deporte de la política. El fútbol, como fenómeno global, refleja las tensiones del mundo en el que se desarrolla.

El gesto de Rajoub, la situación de Irán y las declaraciones de Trump no son hechos aislados, sino piezas de un mismo rompecabezas: el de un deporte que, aunque pretende ser universal y neutral, está profundamente atravesado por conflictos, intereses y realidades que lo superan.

El Mundial de 2026, que promete ser el más ambicioso de la historia, se jugará así no solo en los estadios, sino también en el terreno de la diplomacia. Y lo ocurrido en el Congreso de la FIFA es apenas un anticipo de los desafíos que vendrán.