Crítica al Mundial 2026: fútbol, política y negocios opacan la poesía del deporte
Mundial 2026: crítica a la politización y mercantilización del fútbol

WASHINGTON (Estados Unidos), 05/12/2025.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibe el Premio de la Paz de la FIFA de manos de su presidente, Gianni Infantino, durante el sorteo final del Mundial 2026 en el Kennedy Center de Washington DC. La imagen, capturada por la agencia EFE, refleja la controvertida relación entre el fútbol y la política.

La nostalgia de un fútbol poético

El autor recuerda su adolescencia viendo en blanco y negro las genialidades de Pelé: aquella jugada inverosímil que dejó tendido al arquero uruguayo Mazurkiewicz, pero que no terminó en gol. O el cabezazo que parecía una bala de cañón, desviado por Gordon Banks para ahogar el grito de gol. Pelé y su corte poetizaban el fútbol, definido por un académico francés como “inteligencia en movimiento”.

Hoy, el fútbol parece haber perdido la fantasía. Las ganancias y las apuestas gobiernan el balón. El autor se declara nostálgico de aquellas jornadas gloriosas, cuando el fútbol era una mezcla de epopeya griega y lírica de poetas malditos. Solo Maradona, con sus dos goles históricos en un mismo partido —uno “divino” y otro humano—, fungió como vengador de los muchachos argentinos muertos por los ingleses y puso en la picota a los militares asesinos.

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Un Mundial que produce arcadas

Este Mundial, en cambio, produce desgano. Estados Unidos actúa como un país imperialista, con un muñeco de copete anaranjado que se cree dueño del mundo. Hubo humillaciones al árbitro somalí Omar Artan, expulsado por sospecha de pertenecer a “grupos terroristas”, y hostigamientos a jugadores iraquíes. Las demoras en los visados de futbolistas y aficionados son premeditadas.

Es la primera vez que un país atacado militarmente por el anfitrión de un Mundial participa en suelo de su contrincante de guerra. A los integrantes de la selección iraní se les ha tratado como indeseables, como una vindicta de Trump y sus conmilitones contra una nación que les ha respondido con firmeza.

Messi y la sombra de Maradona

Las expresiones de simpatía de Messi hacia Trump avivaron el recuerdo de Maradona, quien era un irreverente con el poder. Mostrarse condescendiente con un tipo que acababa de asesinar con sus bombas a más de ciento cincuenta niñas en una escuela iraní es una muestra de lacayismo.

Negocios y genocidio

Estados Unidos tendrá un impacto económico descomunal, de 30 mil millones de dólares, según el Bank of America. Las transnacionales, dueñas del espectáculo, incluyendo la FIFA, obtendrán ganancias exorbitantes. El Mundial se utiliza para mimetizar el genocidio de Israel y Estados Unidos en Gaza.

El torneo se adjudicó a Estados Unidos tras perder la sede anterior en Qatar. La FIFA, como resarcimiento, le concedió este privilegio. Una de las retaliaciones de Washington fue el “Fifagate”, que destapó la corruptela de ejecutivos europeos y latinoamericanos. El actual presidente de la FIFA, Gianni Infantino, residente en Estados Unidos, es un “lavapatas” de Trump.

Este será el Mundial más rentable de la historia, con ganancias astronómicas para Estados Unidos (México y Canadá son comparsas). Las transnacionales como Coca Cola, Visa, Doorsdash y Adidas se beneficiarán. La poética del fútbol ha desaparecido; solo impera la retórica de las plusvalías y las casas de apuestas. Como decía Garrincha, los futbolistas siguen siendo los payasos.

La FIFA, que concedió a un pederasta y criminal de guerra como Trump el “Premio de la Paz”, es cómplice de genocidios, discriminaciones y tropelías contra inmigrantes. Quiere, con el fútbol deslucido, lavarse su cara de delincuente internacional. Múltiples son sus tropelías en Venezuela, Irán, Nigeria, y amenazas en México, Groenlandia y Colombia. El Mundial es sangre, dinero y poco fútbol.

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