Las campañas electorales parecen desencadenar una forma de barbarización colectiva, según el análisis del escritor Aldo Civico. En su artículo, publicado en El Espectador, Civico sostiene que las emociones más primarias toman el control durante estos procesos: el miedo, la histeria y la paranoia gobiernan a la sociedad, mientras que el desprecio, el odio y el resentimiento se apoderan del alma colectiva. El engaño, la mentira y la manipulación se convierten en hábitos cotidianos, y la lucidez se pierde.
La regresión contagiosa
Civico compara este fenómeno con la novela El señor de las moscas de William Golding, donde un grupo de niños aislados en una isla desierta inicialmente intenta organizarse racionalmente, pero con el tiempo emergen el miedo, la violencia y el tribalismo. La tesis de Golding es inquietante: la barbarie no viene de afuera, sino que habita latente en nosotros. Esto ocurre cuando renunciamos a la empatía, la solidaridad y la racionalidad, olvidando que la conexión, la compasión y el amor nos hacen verdaderamente humanos.
Deshumanización y fragmentación
Al negar aquello que ennoblece nuestra humanidad, no solo deshumanizamos al otro, sino que también nos deshumanizamos a nosotros mismos. En lugar de construir y fortalecer la communitas, la vaciamos. Dejamos de reconocernos como piezas de un mismo rompecabezas, fragmentos incompletos que solo encuentran sentido al unirse para revelar una imagen mayor. Quedamos dispersos, cada uno encerrado en sí mismo, desvinculado de los demás, incapaces de habitar un mundo compartido. El resultado es la pérdida de una narrativa común y de una comunidad política compartida. Lo que queda es una multitud de tribus enfurecidas, cada una convencida de su propia superioridad moral y de la inferioridad de las demás.
Amenaza a la democracia
Esta regresión colectiva constituye una amenaza real para la libertad, la democracia y el futuro de una nación. Civico recuerda a Hannah Arendt, quien observó cómo la sociedad alemana se precipitaba hacia el abismo del nazismo. Arendt advirtió que las masas atomizadas, resentidas y ansiosas se vuelven especialmente vulnerables a la propaganda, la mentira y la manipulación. Para ella, la propaganda no era la causa de la atomización social, sino una de sus consecuencias. Surgía allí donde había desaparecido un mundo de significados compartidos. Cuando se desvanece la esfera pública, ese espacio donde los ciudadanos deliberan, dialogan y piensan juntos, quedan individuos aislados, secuestrados por el miedo y la histeria, y por ello mucho más fáciles de manipular.
Colombia y las elecciones presidenciales
Civico teme que eso sea precisamente lo más inquietante y dañino que está ocurriendo en las elecciones presidenciales de Colombia. El país no necesita más fragmentación ni nuevas rupturas. Si quiere tener futuro, necesita recomposición, reconciliación política y reconstrucción del tejido social. Después del 21 de junio, Colombia necesitará líderes, organizaciones y comunidades dispuestos a asumir esa tarea. Necesitará, en palabras de Civico, rehumanizarse.



