Selección Colombia: basta de campañas mediáticas para incluir jugadores en el Mundial
En un año de Copa Mundial, el folclor futbolístico casi exige jugar al técnico: aventurar los 26 convocados, animarse a una nómina titular para enfrentar a Uzbekistán el 17 de junio, especular a 100 días de que ruede la pelota en la máxima cita del fútbol mundial.
Está bien para la sala, para la barra del bar, para la tertulia entre amigos, pero no para que traspase esas fronteras y acabe generando confusión. ¡Basta de candidaturas a la Selección Colombia!
El efecto nocivo de las presiones mediáticas
Existe una corriente que, cada fecha de la Liga BetPlay, termina proponiendo nombres nuevos a la lista de Néstor Lorenzo. Pero el efecto puede ser perjudicial no para el público, que se alegrará igual con cualquiera que se ponga la camiseta amarilla y resuelva un problema en medio de la competencia, sino para los propios jugadores.
Todos son presa fácil de las redes sociales, hay que aceptarlo, y por eso cuando se ven en tendencia simplemente no pueden abstraerse. Hoy es Aldair Quintana, pero antes fue Mosquera Marmolejo y antes de él Falcao, Morelos, Rodallega y otros tantos que, por un buen partido en una liga mediana como la colombiana, se acuestan buenos y se levantan seleccionables. Y no hay tal.
La realidad de las convocatorias por emergencia
Es verdad que algunas veces la presión mediática sirvió y la prueba son los llamados de Dayro Moreno, Andrés Román o Marino Hinestroza, por ejemplo. Pero no fue nunca porque se destacaran en el medio doméstico, o más bien no fue solo por eso. Llegaron porque aprovecharon la coyuntura de lesiones o bajones de rendimiento de quienes juegan en la élite europea y hacen parte del núcleo base de la Selección.
En ese núcleo de ninguna manera caben más de 30 o 35 nombres. Fueron acercados por una emergencia, no por una convicción. ¿Cuál de ellos se quedó para una lista definitiva de 26? Ahí se agota cualquier debate.
La lista de Lorenzo está prácticamente cerrada
Para Néstor Lorenzo la lista de 26 está cerrada. Casi que podemos recitarla todos de memoria, con dos jugadores por posición (salvo el tercer arquero) y un par de veteranos que, por ser parte de lo que llaman la familia, están ahí en caso de una catástrofe, como una lesión de un indiscutible.
Ahí caben Falcao, Cuadrado y el propio Yerry Mina entre los veteranos y algún acercado, aunque no parte del núcleo básico, como Andrés Gómez, Kevin Serna, Jaminton Campaz o Johan Carbonero. No es tan amplio el círculo.
La importancia de un grupo sólido y cohesionado
Cuentan los que han tenido el privilegio de jugar un Mundial que llegar con un grupo sólido, impenetrable, con suficiente rodaje y conocimiento para que se respalden a muerte entre ellos, es la cuota inicial de una gesta. Y eso, bien o mal, con errores, aciertos y alguna injusticia, es lo que ha construido Lorenzo en estos años, con final de Copa América incluida.
Respetemos ese proceso. Recordemos que él hizo parte de aquella casi tragedia que significó la lesión de Falcao y de la resurrección, sobre la base de James Rodríguez, con la que logró Colombia su mejor participación histórica en una Copa Mundo. Algún aprendizaje debió tener.
No es momento de debates innecesarios
No es momento del debate sobre si es o no el idóneo, el de más prestigio, el de más o menos pergaminos. Eso se discutirá, como tiene que ser, a partir del 20 de julio, un día después de la final. Hoy nos vamos así, con la confianza de siempre en un grupo que ya demostró que está sólido y convencido.
Sepan que eso no es fácil de lograr y ya se ha hecho. Así que no demos más pasos hacia atrás y no hagamos más ruido. A veces callar también es una señal de respeto hacia el trabajo bien hecho.
