El sueño mundialista se apagó entre la impotencia, la ansiedad y el silencio. La Selección Colombia femenina Sub-17 llegó al partido más importante del torneo con la ilusión intacta, pero terminó viendo cómo Venezuela celebraba el boleto al Mundial de Marruecos 2026 mientras las dirigidas por Carlos Paniagua abandonaban el campo con lágrimas y frustración. Otra vez, la tricolor quedó a centímetros del objetivo.
Un golpe que terminó siendo definitivo
En el Estadio Ameliano de Villeta, Paraguay, Colombia perdió 1-0 este sábado 9 de mayo de 2026 ante Venezuela en el playoff del Campeonato Sudamericano Femenino Sub-17 y se despidió definitivamente de la Copa del Mundo de la categoría. La selección nacional sabía que no tenía margen de error. Después de quedarse fuera de las semifinales por un inesperado triple empate, pese a cerrar la fase de grupos invicta, el equipo de Carlos Paniagua encontró en Venezuela la última puerta hacia Marruecos.
El partido rápidamente se convirtió en una prueba de resistencia emocional. Desde el inicio, Colombia tomó la iniciativa, manejó la pelota y buscó imponer condiciones con velocidad y presión alta. Sin embargo, Venezuela respondió con orden táctico, líneas compactas y una defensa sólida que logró incomodar constantemente a la tricolor.
El golpe llegó temprano. Al minuto 24, Andrea Carolina Suárez protagonizó la acción que terminó definiendo el encuentro. Primero exigió a la arquera Sofía Prieto, quien alcanzó a despejar el balón, pero el rebote volvió a quedar en los pies de la atacante venezolana. Esta vez, Suárez conectó una volea potente e inatajable para convertir el 1-0 de la vinotinto. Ese tanto terminó siendo suficiente para sentenciar la historia.
Colombia tuvo la pelota, pero no encontró claridad
Después del gol, el equipo colombiano intentó reaccionar. Recuperó la posesión, adelantó líneas y jugó prácticamente en terreno rival durante largos pasajes del compromiso, especialmente en el segundo tiempo. Sin embargo, el dominio nunca se tradujo en contundencia. Las dirigidas por Carlos Paniagua monopolizaron la pelota, pero chocaron constantemente contra una Venezuela disciplinada, intensa y segura defensivamente. La vinotinto resistió mientras Colombia se desgastaba buscando espacios que nunca aparecieron con claridad. La falta de precisión en el último cuarto de cancha terminó pasando factura en el momento más importante del campeonato.
Las opciones que pudieron cambiar la historia
Aunque el panorama fue complicado durante buena parte del compromiso, Colombia tuvo oportunidades claras en el tramo final para evitar la eliminación. Al minuto 85, Saileth Bonnet y Henao protagonizaron una de las acciones más peligrosas del partido. Un remate dentro del área obligó a la portera venezolana Camila Pérez a reaccionar con una espectacular atajada para enviar la pelota al tiro de esquina y sostener la ventaja. La más clara llegó apenas un minuto después. Eidy Ruiz quedó mano a mano frente al arco venezolano, pero definió por encima y desperdició la oportunidad que pudo cambiar el destino de la selección. Con cinco minutos de adición y el reloj convertido en enemigo, Colombia siguió insistiendo, aunque sin encontrar el empate. El pitazo final confirmó la eliminación y el fin del sueño mundialista.
Una campaña que terminó en frustración
La derrota significó un golpe duro para una generación que había mostrado solidez durante el Sudamericano. Colombia cerró la fase de grupos invicta con ocho puntos, producto de dos victorias y dos empates. El equipo marcó siete goles y apenas recibió uno, pero quedó eliminado de las semifinales por los criterios de desempate tras igualar en puntos con Argentina y Chile. La tricolor integró el Grupo A junto a Argentina, Chile, Bolivia y Paraguay. En su recorrido empató 1-1 con Argentina, igualó 0-0 con Chile y luego goleó 3-0 tanto a Bolivia como a Paraguay. Aun así, no alcanzó para entrar entre las dos mejores selecciones de la zona. Sin opciones de pelear el título, el repechaje ante Venezuela representó la última oportunidad para obtener uno de los cuatro cupos al Mundial que entregaba el campeonato. Pero nuevamente Colombia se quedó a las puertas.
El dolor de una generación que no pudo levantarse
Más allá del resultado, el equipo nacional mostró entrega hasta el último minuto. Sin embargo, la falta de efectividad terminó marcando la diferencia en el partido más decisivo. Dayana Torres, Joy Palacios y Eidy Ruiz, referentes del equipo durante el torneo, no lograron desequilibrar en ataque. Además, la salida de Izabela Cortés, capitana del equipo, por un problema físico también condicionó el desarrollo del compromiso. Al finalizar el encuentro, la propia Cortés resumió el sentimiento del grupo: “Es una derrota muy triste. No alcanzamos a concretar el gol. No dimos un balón por perdido. El gol llegó temprano y no pudimos levantarnos”.
Del lado venezolano, la arquera Camila Pérez y la defensora Karla Alfonzo fueron claves para sostener la ventaja. En ataque, Natalia Bermúdez también generó peligro constante sobre el arco defendido por Sofía Prieto.
Venezuela celebró y Colombia abrió un nuevo debate
Con la victoria, Venezuela aseguró uno de los cuatro cupos al Mundial femenino Sub-17 de Marruecos 2026. Brasil y Argentina ya habían conseguido su clasificación tras instalarse en la final del Sudamericano, mientras que el último boleto lo ganó Chile ante Ecuador. La eliminación colombiana vuelve a abrir el debate sobre los procesos de formación y el rendimiento de las selecciones juveniles en instancias decisivas. Aunque el equipo mostró solidez en varios momentos del torneo, nuevamente faltó contundencia en el partido que definía el verdadero objetivo. Mientras Venezuela celebraba en Villeta, Colombia veía escapar otro sueño internacional. Una historia que duele más porque estuvo muy cerca de convertirse en alegría.



