Dos figuras del fútbol colombiano fracasan en su incursión política
En las últimas elecciones legislativas, dos reconocidas personalidades del fútbol colombiano intentaron dar el salto a la arena política, pero encontraron un muro difícil de superar en las estructuras tradicionales del poder. Sus trayectorias deportivas, aunque destacadas, no fueron suficientes para convencer al electorado y obtener una curul en el Congreso de la República.
El caso de Javier Fernández Franco: reconocimiento mediático insuficiente
Javier Fernández Franco, una de las voces más emblemáticas de la narración deportiva en Colombia durante las últimas décadas, decidió incursionar en la política aspirando a un escaño en el Senado. Con el respaldo del partido Alianza Social Independiente, el narrador buscó capitalizar su popularidad con el eslogan de campaña “¡Tú tranquilo! Que yo me la juego por el deporte”, intentando conectar directamente con los votantes a través de su imagen pública.
Durante la campaña electoral, Fernández Franco contó con mensajes de apoyo de importantes figuras del fútbol nacional como Víctor Hugo Aristizábal, Adrián Ramos y Faryd Mondragón, quienes públicamente respaldaron su trayectoria y su interés por impulsar políticas deportivas desde el ámbito legislativo. Sin embargo, este respaldo mediático y deportivo no se tradujo en votos suficientes.
Al conocerse los resultados oficiales, el narrador obtuvo solamente 5.673 votos, una cifra que representó aproximadamente el 0,03 % del total de la votación y que resultó claramente insuficiente para alcanzar una curul en la Cámara Alta. Este resultado evidenció las limitaciones que enfrentan las candidaturas nuevas o independientes frente al peso de las maquinarias políticas tradicionales y las estructuras regionales consolidadas.
Hamilton Ricard: el exdelantero que no logró el gol político
Por otro lado, el exfutbolista Hamilton Ricard, nacido en el departamento del Chocó y recordado por su destacada trayectoria como delantero en clubes importantes del fútbol colombiano y europeo, tampoco logró concretar su aspiración política. Ricard, quien brilló especialmente con el Deportivo Cali antes de dar el salto al fútbol internacional, presentó su candidatura con el objetivo de representar a su región y promover iniciativas enfocadas en el desarrollo deportivo.
Con su experiencia en el terreno de juego como principal carta de presentación, el exdelantero buscaba impulsar proyectos relacionados con el deporte y la formación de nuevas generaciones de atletas, especialmente aquellos jóvenes talentos que buscan oportunidades dentro del país. Su candidatura contó con el respaldo del partido Cambio Radical, desde donde esperaba generar impacto legislativo en materia deportiva.
A pesar de su reconocimiento en el ámbito futbolístico y del apoyo de algunos sectores políticos, la campaña de Ricard no logró generar el impulso suficiente entre los votantes para asegurarle un escaño en el Congreso. Al igual que en el caso de Fernández Franco, la falta de una estructura política sólida y el predominio de las maquinarias electorales tradicionales parecen haber sido factores determinantes en su derrota.
Reflexiones sobre el deporte y la política en Colombia
Estos dos casos ponen en evidencia las dificultades que enfrentan las figuras públicas del deporte al intentar transitar hacia la arena política en Colombia. Aunque cuentan con reconocimiento mediático y trayectorias destacadas en sus respectivas disciplinas, la transición hacia el ámbito legislativo requiere no solo popularidad, sino también estructuras políticas consolidadas, estrategias de campaña efectivas y conexión con las bases electorales.
Los resultados electorales de Fernández Franco y Ricard sugieren que, en el contexto político colombiano, el reconocimiento deportivo por sí solo no es suficiente para garantizar el éxito en las urnas. Las maquinarias políticas tradicionales, los intereses regionales y las estructuras partidistas establecidas continúan siendo factores determinantes en los procesos electorales, incluso cuando se trata de candidatos con perfiles públicos destacados.
Ambos casos también plantean interrogantes sobre la relación entre el deporte y la política en el país, y sobre las posibilidades reales que tienen los deportistas de influir en la toma de decisiones desde los escenarios legislativos. Mientras algunos países han visto exitosas transiciones de atletas a políticos, en Colombia este camino parece estar lleno de obstáculos institucionales y culturales que dificultan el paso.



