Fútbol femenino en Colombia: más que un deporte, una lucha por derechos y dignidad
Tras la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, es momento de reflexionar sobre las batallas que aún libran las colombianas en espacios tradicionalmente masculinizados como el fútbol. Este deporte, lejos de ser solo un juego, se ha convertido en un escenario fundamental para exigir equidad, reconocimiento profesional y erradicación de violencias.
Violencias que silencian: el flagelo del acoso en el deporte
Más allá de las brechas salariales, la inestabilidad de torneos y la escasa cobertura mediática, existe un problema profundo que afecta a las futbolistas: la violencia sexual y el acoso. Según datos de ONU Mujeres, el 21% de las deportistas profesionales han sufrido acoso en ámbitos deportivos durante su infancia. Esta realidad obliga a muchas a abandonar sus carreras o permanecer en silencio para mantenerse en competencia.
En Colombia, organizaciones como Asomujer y Deporte llevan casi dos décadas luchando contra estas violencias. Sus profesionales no solo interpelan a instituciones públicas y legislativas, sino que acompañan procesos territoriales, enfrentándose incluso a "cofradías de violentadores" y arriesgando su propia integridad.
Resistencia colectiva: cuando la juntanza fortalece la lucha
La Asociación Nacional de Fútbol Femenino, surgida durante la pandemia, ha creado redes comunitarias e interinstitucionales que llegan hasta el Congreso. Entre sus iniciativas destacan:
- Defensa del Estatuto de la Igualdad de las Mujeres y leyes por un deporte libre de violencias
- Creación de espacios seguros para mujeres rurales, emprendedoras y mayores de 30 años
- Organización del torneo La 30+, que reúne a más de 300 mujeres en un ambiente de cuidado físico y mental
Otras iniciativas como Transformándonos, liderada por futbolistas profesionales, trabajan en proyectos de empoderamiento donde la cancha es punto de partida. Junto a la Fundación Selección Colombia y el proyecto Somos Equidad, han logrado trascender fronteras.
Luchas individuales que inspiran cambios colectivos
Casos como el de Carolina Rozo demuestran el costo personal de denunciar. Al revelar el acoso sexual sufrido cuando formaba parte del cuerpo técnico de la Selección Colombia de menores, perdió su trabajo y fue revictimizada. Desprenderse de carrera, reconocimiento y pasión es una consecuencia real cuando se enfrenta a instituciones que hacen oídos sordos.
Por eso, la Coordinadora Futbolera y Feminista de Colombia reclama con su campaña Liga Femenina Digna Ya una competición con contratos laborales justos y equitativos. En las tribunas, hinchas de diferentes clubes unen sus colores para arropar esta resistencia.
Visibilización mediática: cuando los reflectores iluminan caminos
La gala de Fémina Football, liderada por Natalia Prieto, cumple nueve años exaltando el mérito deportivo femenino. Aunque la Liga Profesional Femenina enfrenta desafíos de sostenibilidad, este medio ha amplificado historias de jugadoras y vinculado marcas comprometidas con la equidad.
Otros medios alternativos como Superpoderosas, FF - Fútbol Femenino- y el portal Históricas han levantado la voz en la narración de historias. La narradora María Fernanda "Mafeland" ha llevado su voz a ámbitos internacionales, prestando sus micrófonos a otras mujeres en eventos futbolísticos.
Un deber colectivo que merece celebración
Desde clubes profesionales como Formas Íntimas con alianzas en Envigado y Atlético Nacional, hasta equipos amateurs dirigidos por pioneras como Amparo Maldonado en el Valle, cada iniciativa muestra que visibilizar la lucha de las mujeres en el fútbol no es una concesión, sino un deber colectivo.
Cuando los reflectores se posan sobre una futbolista, se abre espacio para quienes vienen atrás. Por eso, más allá de conmemorar, es preciso celebrar cada avance en esta batalla por derechos, dignidad y reconocimiento profesional que trasciende la cancha y se entrelaza con la vida misma.
