Del césped a la cárcel: la abrupta caída de un futbolista colombiano
La noche del viernes 20 de febrero de 2026, Marlon Sierra vivió uno de los momentos más altos de su carrera deportiva como volante titular de Llaneros Fútbol Club en el empate 2-2 contra Independiente Medellín. Sin embargo, apenas unas horas después, su nombre se vinculó a una tragedia vial que ha conmocionado al fútbol colombiano y a la comunidad de Villavicencio.
Un siniestro con consecuencias fatales
Durante la madrugada del sábado 21 de febrero, en el barrio Pinilla de Villavicencio, capital del departamento del Meta, ocurrió un accidente de tránsito que terminó con la vida de Ángel María León Ladino, un ciudadano de 65 años reconocido en su comunidad por su labor como vigilante comunitario durante más de dos décadas. Según reportes policiales y testimonios de residentes, el futbolista Marlon Sierra, de 31 años, conducía un vehículo particular que impactó frontalmente al ciclista mientras este se desplazaba hacia su lugar de trabajo.
La víctima fue trasladada de urgencia a un centro asistencial, pero los médicos no pudieron salvar su vida debido a la gravedad de las lesiones sufridas en el impacto. El caso tomó un giro aún más oscuro cuando testigos y familiares de la víctima denunciaron que el deportista habría incurrido en omisión de socorro, intentando alejarse del lugar sin brindar auxilio al ciclista herido.
Circunstancias que agravan el caso
La Policía Metropolitana de Villavicencio confirmó que, tras realizar las pruebas de rigor, el jugador arrojó un resultado positivo para grado uno de alcoholemia. Esta circunstancia, sumada a la presunta omisión de socorro, constituye un agravante serio dentro de la legislación penal colombiana según la Ley 599 de 2000.
El medio local 'Vive el Meta' informó detalladamente sobre el caso, señalando que "según versiones preliminares, el conductor, que sería Sierra, presuntamente presentaba grado uno de alcoholemia", razón por la cual las autoridades procedieron a su captura. Testigos en la zona indicaron que el vehículo se detuvo considerablemente más adelante del punto exacto del accidente, lo que reforzaría la hipótesis de omisión de socorro.
Reacciones institucionales y familiares
Hasta el momento, Llaneros Fútbol Club no ha emitido un comunicado oficial extenso sobre posibles sanciones disciplinarias internas, aunque fuentes cercanas al equipo describen un ambiente de total consternación. El presidente del club, Juan Carlos Trujillo, se limitó a señalar que serán las autoridades las encargadas de esclarecer los hechos, evitando extenderse en comentarios cuando se le preguntó por un mensaje a la familia de la víctima.
Por su parte, la familia de Ángel María León Ladino ha manifestado preocupación por posibles anomalías en el manejo del procedimiento contra el futbolista. Han solicitado formalmente a la Fiscalía General de la Nación que ponga especial atención en este caso para evitar que, como suele suceder en situaciones similares, el acusado salga bien librado mediante influencias económicas o presiones institucionales.
Investigación en curso y principio de inocencia
Es importante destacar que el caso se encuentra actualmente en etapa de investigación preliminar. Las autoridades judiciales deben determinar las circunstancias exactas en las que se produjo el siniestro y las eventuales responsabilidades penales que correspondan. La Policía Metropolitana de Villavicencio no ha entregado detalles adicionales sobre el procedimiento adelantado tras el accidente.
Bajo el principio constitucional de presunción de inocencia, Marlon Sierra tiene derecho a un proceso justo mientras las autoridades recaban todas las pruebas necesarias. No existe aún una decisión judicial de fondo, y el desarrollo del caso dependerá de la evidencia que se presente en las próximas semanas.
Este trágico episodio contrasta brutalmente con el rendimiento deportivo del jugador, quien venía siendo pieza clave en el equipo metaense y había participado activamente en el partido contra Medellín apenas horas antes del fatal accidente. El fútbol colombiano enfrenta nuevamente la difícil tarea de separar el rendimiento deportivo de la conducta personal de sus jugadores, mientras una familia llora la pérdida de un ser querido y una comunidad exige justicia.