Luis Enrique no dudó en calificar la victoria 5-4 del PSG sobre el Bayern Múnich como una experiencia única en su carrera como entrenador. Tras el pitazo final en el Parque de los Príncipes, el técnico español destacó la magnitud del partido y lo que representó para su equipo.
Las declaraciones de Luis Enrique
“Es el mejor partido en el que he estado como entrenador. Hemos demostrado por qué somos los campeones de Champions y por qué ellos solo han perdido dos partidos hasta hoy. Es para estar muy contentos”, afirmó el estratega.
El entrenador reconoció que el inicio no fue sencillo para su equipo, especialmente por el impacto ofensivo de los alemanes. “Ellos empiezan mejor. Díaz y Olise... ¡madre mía!”, admitió, resaltando el desequilibrio que generaron por las bandas.
La remontada del PSG
Sin embargo, valoró la reacción de sus jugadores, que lograron remontar sin necesidad de dominar completamente el juego. “Luego, sin demasiado fútbol, le damos la vuelta al partido”, señaló.
Luis Enrique también hizo una reflexión sobre el manejo emocional del encuentro, marcado por un ritmo altísimo y constantes cambios en el marcador. “Para jugar al fútbol no hay que estar sobreexcitados”, indicó, en referencia a los momentos de desorden que vivió su equipo. Aun así, destacó la mejoría en el segundo tiempo, cuando el PSG logró ampliar la ventaja hasta el 5-2.
Aspectos por corregir
Pese al resultado favorable, el técnico dejó claro que hay aspectos por corregir de cara al partido de vuelta. “Tengo que revisar el segundo tiempo, a ver lo que ha pasado, pero cuando dejas a Kimmich recibir solo…”, comentó, evidenciando su preocupación por los espacios concedidos en el tramo final, donde el Bayern estuvo cerca de igualar el marcador.
Más allá del análisis táctico, Luis Enrique prefirió quedarse con la dimensión del espectáculo. “Nunca he visto una intensidad como esa, no es el momento de señalar los defectos, solo necesitamos felicitar a todos”, concluyó.
Su mensaje resume lo que fue la noche en París: un duelo desbordado de ritmo, emociones y calidad, que deja la serie completamente abierta para la vuelta en Múnich.



