Messi visita la Casa Blanca con Trump tras rechazar a Biden, en medio de tensiones políticas en Argentina
Messi en la Casa Blanca con Trump tras rechazar a Biden

El astro argentino se encuentra con el expresidente estadounidense en un evento cargado de simbolismo político

En un giro que capturó la atención mundial, la leyenda del fútbol Lionel Messi dejó de lado su tradicional aversión a la política este jueves 5 de marzo de 2026 para caminar junto a Donald Trump en los jardines de la Casa Blanca. El encuentro sirvió para conmemorar el campeonato de clubes que Messi obtuvo con el Inter de Miami, brindándole al expresidente estadounidense una oportunidad única para tomar fotografías con el deportista más famoso del planeta.

Un rechazo previo que aumentó el valor del encuentro

Lo que hace particularmente significativa esta visita es el historial de Messi evitando encuentros presidenciales. En enero de 2025, el astro argentino había rechazado explícitamente la invitación del presidente Joe Biden para recibir la Medalla Presidencial de la Libertad, alegando conflictos en su agenda. Este antecedente hizo que Trump disfrutara especialmente de recibir a un VIP que su predecesor no pudo conseguir.

"Es un gran privilegio para mí decir lo que ningún presidente estadounidense ha tenido la oportunidad de decir antes: 'Bienvenido a la Casa Blanca, Lionel Messi'", declaró Trump durante el evento. Los presidentes han recibido a campeones deportivos durante décadas para aprovechar su imagen de ganador, pero la visita de Messi destaca por su rareza y el simbolismo político que carga.

Las complejas relaciones de Messi con el poder en Argentina

La aparición de Messi con Trump ocurre en un momento particularmente delicado para el futbolista en su país natal. A pocos meses de lo que podría ser su último Mundial, cuando Argentina juegue en Estados Unidos, Messi se encuentra en una posición incómoda dentro del panorama político argentino.

El presidente Javier Milei, un importante aliado de Trump en Latinoamérica, ni siquiera ha podido conseguir una selfi con el hombre más famoso de Argentina, quien cuenta con 512 millones de seguidores en Instagram. Incluso después de elogiar a Messi en un evento al que ambos asistieron en Miami el pasado noviembre, Milei se retiró sin la fotografía que cualquier político argentino anhelaría obtener.

La tensión se debe en parte al enfrentamiento entre Milei y Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de la poderosa Asociación del Fútbol Argentino (AFA), quien ha mantenido una relación de lealtad con Messi durante años. Milei busca privatizar las estructuras de propiedad de los clubes argentinos, una reforma a la que la AFA se opone firmemente, y Messi no se ha pronunciado públicamente sobre este conflicto.

Un historial de distanciamiento del poder

El comportamiento de Messi hacia las figuras políticas no es nuevo. Cuando Argentina ganó el Mundial de 2022 —el momento cumbre de su carrera—, el equipo ignoró al entonces presidente Alberto Fernández, quien los invitó a celebrar desde el balcón del palacio presidencial. Messi incluso esquivó al ministro de Fernández al descender del avión en Buenos Aires, protegido por su séquito personal.

El desfile de la victoria argentina se volvió tan caótico en Buenos Aires, con millones de aficionados en las calles, que Messi y otros jugadores tuvieron que ser trasladados en helicóptero para garantizar su seguridad. Esta tendencia a mantener distancia del establishment político ha sido una constante en la carrera del astro rosarino.

Corrupción y tensiones crecientes

La situación se complica aún más por las investigaciones que enfrenta Tapia en Argentina por acusaciones de corrupción relacionadas con una opulenta propiedad con helipuerto en las afueras de Buenos Aires. En diciembre pasado, el presidente de la AFA declaró ingresos anuales de aproximadamente $584,000 por los múltiples cargos que desempeña, cifra que ha generado controversia.

La tensión entre Milei y Tapia ha aumentado tanto que el presidente argentino decidió no asistir al evento de la Copa Mundial organizado por Trump en Washington el pasado diciembre porque Tapia también estaría presente. Este nivel de conflicto coloca a Messi en una posición delicada, especialmente considerando su lealtad hacia la AFA.

Encuentros limitados con líderes mundiales

A lo largo de su carrera, Messi se ha cruzado con líderes mundiales en contadas ocasiones, generalmente durante eventos deportivos masivos más que en palacios presidenciales. Una excepción notable ocurrió en 2014, cuando acompañó a la selección nacional argentina a reunirse con la entonces presidenta Cristina Kirchner tras la derrota del equipo en la final del Mundial contra Alemania.

El Inter de Miami, equipo de Messi, ganó el campeonato de la Major League Soccer en diciembre pasado, dos años y medio después de que el futbolista se mudara a Estados Unidos tras una carrera legendaria en Europa donde acumuló títulos y rompió récords históricos. "Hay mucha más presión sobre ti porque se espera que ganes", añadió Trump durante el encuentro, mirando directamente a Messi mientras reflexionaba sobre las expectativas que rodean al deportista.

Este encuentro en la Casa Blanca representa no solo un momento deportivo, sino un evento político significativo que refleja las complejas relaciones entre el fútbol, la fama y el poder en el escenario global, con Argentina como telón de fondo de tensiones crecientes entre su gobierno y la institución futbolística más importante del país.