La plegaria colombiana: que la Selección llegue sin lesiones al Mundial 2026
Plegaria colombiana: sin lesiones antes del Mundial 2026

La plegaria colombiana: que la Selección llegue sin lesiones al Mundial 2026

Faltan exactamente cuatro meses para el inicio de la Copa del Mundo en Estados Unidos, México y Canadá, y en Colombia ya se respira un temor familiar: el fantasma de las lesiones premundialistas. La memoria colectiva vuelve a enero de 2014, cuando Radamel Falcao García sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda y se perdió el Mundial de Brasil, dejando una herida que aún duele en el corazón del fútbol nacional.

La sombra de las lesiones ya se proyecta

El aviso llegó temprano esta vez. Yerry Mina, defensor central clave para la Selección Colombia, enfrenta una situación preocupante tras las declaraciones del técnico del Cagliari, Fabio Pisacane, quien informó sobre una lesión crónica del jugador nacido en Guachené. Según especialistas consultados por futbolred.com, "este tipo de lesiones no siempre impiden jugar, pero sí condicionan la continuidad".

En futbolistas profesionales, un cuadro crónico de rodilla suele estar asociado a desgaste articular, tendinopatías o secuelas mal resueltas de lesiones previas. Por eso, durante los próximos 120 días, cada partido de los posibles convocados por Néstor Lorenzo se vivirá con el alma en vilo, rogando que el sueño mundialista no se fracture antes de comenzar.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

Los nombres que mantienen en vela a Colombia

La plegaria nacional tiene destinatarios específicos. Primero, Luis Díaz, el hombre que hace respirar a Colombia cuando sonríe en la banda izquierda. La súplica es que lo cubra un manto invisible cuando lo persigan defensores, que cada patada se quede en el aire, que su rodilla sea de acero y su alegría indestructible.

Luego está Luis Suárez, cuyo físico debe responder al llamado. Que no haya tirón inoportuno ni sobrecarga traicionera, porque los Mundiales no esperan procesos de recuperación. Y finalmente, James Rodríguez, el niño eterno que todavía juega con el corazón. La esperanza es que reciba minutos suficientes en la MLS para afinar su zurda mágica, y que el debate no sea si llega o no llega, sino cómo lo van a rodear para que vuelva a guiar a la Selección.

La responsabilidad técnica y la planificación

La plegaria también se extiende al cuerpo técnico. Néstor Lorenzo, el estratega al mando, necesita iluminación para una planificación sensata y cargas medidas. El Mundial comienza en junio, pero desde ya la clasificación está en construcción, con cada entrenamiento, cada minuto, cada amistoso. Todo se pone en juego en este período crucial.

El fútbol se juega más con la cabeza que con los pies en estas circunstancias, porque normalmente el jugador siempre cree que puede dar más, pero la razón casi siempre afirma que ya está en su límite. El equilibrio entre ambición y precaución será fundamental.

Un milagro posible: llegar completos

No se pide un milagro imposible, sino algo aparentemente simple pero históricamente esquivo: que la Selección Colombia llegue completa al Mundial con los que son. Que por esta vez, la noticia no sea la resonancia magnética, el desgarro o la fractura. Que la fe alcance hasta el primer partido contra el rival que corresponda en el grupo.

Los colombianos deberían unirse en esta plegaria deportiva durante los próximos cuatro meses. Porque cuando el talento está intacto, cuando los cuerpos responden y las mentes están claras, Colombia ha demostrado que puede competir con cualquiera en el escenario mundial. El sueño de 2026 comienza hoy, con cada cuidado, cada prevención, cada pensamiento positivo hacia los jugadores que llevarán la camiseta amarilla en Norteamérica.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar