Francisco Antonio Maturana García, conocido cariñosamente como “Pacho”, es una de las figuras más emblemáticas del fútbol colombiano. Nacido el 15 de febrero de 1949 en Quibdó, Chocó, su familia se trasladó a Medellín cuando era niño, ciudad donde creció, estudió y forjó su camino hacia el éxito deportivo.
De odontólogo a leyenda del fútbol
Maturana se graduó con honores como odontólogo en la Universidad de Antioquia, pero su pasión por el fútbol pudo más. Entre 1970 y 1980 jugó como defensor en Atlético Nacional, Atlético Bucaramanga y Deportes Tolima, además de vestir la camiseta de la Selección Colombia en seis partidos internacionales durante las eliminatorias para el Mundial de 1982.
Esa experiencia sobre el campo lo llevó a asumir la dirección técnica de la Selección Colombia en 1987. Con 77 años hoy, Maturana es recordado por haber clasificado al combinado nacional al Mundial de Italia 1990, rompiendo una sequía de 28 años sin participar en una Copa del Mundo.
El histórico 5-0 y otros logros
Cuatro años después, en 1994, llevó a Colombia al Mundial de Estados Unidos, donde se produjo la goleada histórica 5-0 frente a Argentina en las eliminatorias. Ese partido, disputado en Buenos Aires, marcó un hito en el fútbol sudamericano. Además, en 1989 conquistó la Copa Libertadores con Atlético Nacional, uno de los títulos más importantes del fútbol colombiano.
Maturana también dirigió a equipos como América de Cali, Millonarios, Colón de Santa Fe, Real Valladolid, Atlético de Madrid y Al-Hilal. En 1993 fue elegido el mejor entrenador de América, un reconocimiento que, según sus palabras, fue fruto del trabajo en equipo: “Todavía siento que soy un aprendiz permanente”.
Frases que marcaron una generación
El entrenador chocoano es conocido por sus frases célebres, como “perder también es ganar un poco”, “La vida sigue. Mañana sale el sol y cantan los pajaritos”, “No cumplir una meta, es de por sí una meta”, y “La selección sin el ‘Pibe’ es vestirse con un traje de marca, muy elegante, con una corbata inglesa y unos zapatos italianos, pero no echarse perfume”. Estas expresiones reflejan su filosofía de vida y han perdurado en la memoria de los aficionados.
Vida privada y familia
Maturana siempre ha sido reservado en cuanto a su vida personal. Se sabe que tiene dos hijos: Daniela, politóloga y exconcejal de Medellín, y Pablo, quien ha seguido sus pasos en el fútbol. Ambos han mantenido un perfil bajo, alejados de los reflectores. El exfutbolista ha reiterado en entrevistas que procuró separar su vida familiar de la profesional.



