La cosecha de café en Colombia comienza a estabilizarse, según la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), aunque las lluvias persistentes en el sur del país continúan afectando el ritmo de recolección. En abril, la producción alcanzó los 697.000 sacos, una cifra casi idéntica a la registrada en el mismo mes del año anterior. Sin embargo, las exportaciones experimentaron una caída del 15%, y el acumulado del año cafetero muestra una reducción del 26%.
Declaraciones del gerente de la FNC
Germán Bahamón Jaramillo, gerente general de la FNC, indicó a través de su cuenta en X que el comportamiento de abril refleja el inicio de la cosecha del primer semestre, aunque con retrasos debido a las precipitaciones en el sur del país. “Esperamos que en mayo, particularmente durante la segunda quincena, comience a reflejarse con mayor claridad la salida de la cosecha”, escribió.
Exportaciones en descenso
En abril se exportaron 682.000 sacos, frente a los 802.000 del mismo mes de 2025. En los últimos 12 meses, las exportaciones totales sumaron 11,9 millones de sacos, lo que representa una reducción del 7% en comparación con el periodo anterior. De ese total, la FNC exportó 2,5 millones de sacos, un 5% más que en el mismo periodo previo, alcanzando una participación del 21,1% del total exportado.
Producción acumulada
En el año cafetero en curso, la producción suma 6,9 millones de sacos, frente a los 9,3 millones del ciclo anterior, lo que implica una caída del 26%. En los últimos 12 meses (entre mayo de 2025 y abril de 2026), la producción llegó a 12,4 millones de sacos, muy por debajo de los 14,9 millones del periodo previo, una reducción del 17%.
Precios internacionales y locales
Los precios internacionales del café añaden presión al sector. El grano alcanzó su pico histórico en febrero del año pasado, cerca de los USD 4,20 por libra, y actualmente ronda los USD 2,80. Esteban Ordóñez, gerente comercial de la FNC, explicó a El Espectador que el mercado llegó a ese nivel debido a la insuficiencia de café para atender una demanda que crece aproximadamente un 2% anual, luego de condiciones climáticas adversas en Brasil y Vietnam.
Aunque la producción mundial se ha recuperado, el precio no ha caído más porque el margen entre oferta y demanda sigue siendo estrecho y los inventarios mundiales son precarios. El precio interno también disminuyó: hoy se sitúa alrededor de COP 2,3 millones por carga de 125 kilos, frente a más de COP 3 millones del año pasado.



