Gobierno de Petro rompe tradición de seis décadas en política cafetera internacional
La administración del presidente Gustavo Petro ha mostrado una ausencia total de política cafetera, tanto en el ámbito nacional como internacional, según análisis de expertos del sector. Esta carencia se ha manifestado de manera contundente en decisiones que alteran décadas de protocolo establecido.
Decisión sin precedentes en Londres
En un acto que marca un hito histórico en las relaciones cafeteras internacionales de Colombia, la embajadora colombiana en Londres resolvió que asistiría personalmente a la reunión de la Organización Internacional del Café (OIC), desplazando al gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (Fedecafé).
Esta decisión rompe con una tradición de más de sesenta años, pues desde la creación de la OIC en 1963, el gerente de Fedecafé ha presidido la delegación colombiana en su calidad de embajador plenipotenciario, título otorgado por decreto presidencial en cumplimiento de acuerdos ratificados por el Congreso como ley de la República.
Contexto de tensiones crecientes
Analistas interpretan esta medida como una posible represalia política contra el gerente del gremio cafetero, quien según fuentes gubernamentales ha desconocido la autoridad del gobierno en el diseño de políticas fundamentales para el sector. Estas tensiones se han agudizado en decisiones que involucran recursos del Fondo Nacional del Café.
"Para el gobierno de Petro, la política cafetera ha consistido en poner palos en la rueda a la organización", señaló un experto del sector que pidió reserva de su identidad. "Sus discursos sobre comercio internacional del café carecen de coordinación con la institución que históricamente ha sido la cuna de la diplomacia cafetera internacional".
Ausencia de política nacional
En el plano doméstico, la situación no es mejor. El gobierno ha renunciado a la concertación pactada en el contrato de administración con Fedecafé y, mediante su inasistencia al Comité Nacional, ha incumplido compromisos con los caficultores colombianos.
En lugar de diálogo constructivo, el gobierno ha optado periódicamente por insultar públicamente al gerente y a Fedecafé, mientras impulsa desde diferentes entidades estatales la promoción de organizaciones paralelas y fraccionadas. Esta estrategia ha resultado en duplicación de esfuerzos y despilfarro de recursos en programas sin orientación clara.
Falta de expertise gubernamental
Para fortuna de la organización cafetera, según analistas, después del ministro José Antonio Ocampo el gobierno no ha contado con funcionarios expertos en asuntos cafeteros que pudieran orientar y concertar cambios necesarios para el sector.
"Los funcionarios que han intentado acercamientos constructivos encontraron un gobierno que involuciona incluso en temas cafeteros", explicó un consultor del sector. "Y al mismo tiempo, una dirigencia gremial resistida al cambio".
Oportunidades perdidas
Expertos señalan que medidas importantes como la profundización de la democracia cafetera podrían haberse discutido durante la negociación del nuevo contrato de administración, para incorporarlas en los estatutos y ponerlas en vigencia en las elecciones del gremio ya reglamentadas para septiembre.
Asimismo, un gobierno serio y corresponsable del manejo de los recursos del Fondo Nacional del Café exigiría al administrador la publicación periódica de informes financieros en su página web, permitiendo análisis del desempeño económico y transparencia sobre el déficit de los últimos años.
Silencio preocupante
Lo más alarmante, según observadores, es que todo este desplazamiento histórico ocurrió sin que se conozca acción alguna del doctor Bahamón, actual gerente de Fedecafé, para defender el fuero internacional de la Federación y su función histórica como líder de la política exterior cafetera colombiana.
"Tan sólo se limitó a informar al Comité Directivo sobre la decisión de la embajadora", reveló una fuente interna. "Esta pasividad contrasta con la agresividad mostrada por Laura Sarabia, quien no contenta con haber logrado la salida de Roberto Vélez de la gerencia en 2022, ahora consigue este desplazamiento histórico".
El episodio de Londres representa así un punto de inflexión en las relaciones entre el gobierno nacional y el sector cafetero organizado, con implicaciones aún incalculables para la diplomacia económica colombiana y para los más de 500,000 familias caficultoras del país.



