ICARRD+20 debate acceso a tierra y agua como base de justicia social en desarrollo rural
ICARRD+20 debate acceso a tierra y agua en desarrollo rural

Conferencia ICARRD+20 profundiza en debate sobre acceso a recursos naturales para desarrollo rural

Durante su segundo día de deliberaciones en Cartagena, la conferencia internacional ICARRD+20 se sumergió en uno de los debates más sensibles y estructurales del desarrollo rural contemporáneo: el acceso equitativo a la tierra, el agua y los territorios como base fundamental para la justicia social y la soberanía alimentaria global.

Plenaria histórica reúne voces diversas del campo

La discusión central se desarrolló en la sesión plenaria titulada "20 años después: Balance sobre la distribución de la tierra, el agua y los territorios en el mundo", un espacio donde convergieron representantes del campesinado, pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, movimientos raizales, palenqueros, pescadores artesanales, trabajadores rurales y la academia. Todos presentaron sus declaraciones con miras a la construcción del documento final de la conferencia.

El consenso emergente fue contundente: reconocer el derecho ancestral de estas comunidades a la tierra no solo para trabajarla productivamente, sino para prevenir el despojo sistemático, el acaparamiento especulativo y las múltiples formas de exclusión que profundizan la pobreza estructural y la desigualdad crónica en los territorios rurales.

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"Tierra para la Vida": Declaración política desde los pueblos

Durante la plenaria moderada por la ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino, se presentó oficialmente la declaración política "Tierra para la Vida", construida colectivamente en el marco del Foro de los Pueblos. Este documento histórico recoge el clamor unificado por la defensa del territorio, la vida digna y la identidad cultural, proponiendo una transformación profunda de los modelos tradicionales de acceso y uso de la tierra.

Desde las comunidades afrodescendientes, Leidy Tatiana Ramos Angola, representante del Proceso de Comunidades Negras de Colombia, argumentó con firmeza que "la soberanía nacional no puede desligarse de la soberanía alimentaria". En su intervención, hizo un llamado urgente: "Pedimos a los Estados aquí reunidos que luchen junto a nosotros contra las fuerzas económicas y políticas que buscan destruir sistemáticamente nuestros derechos a ambas soberanías".

Por su parte, Elidili Voy, representante de los pueblos indígenas, centró su intervención en las exclusiones persistentes dentro de los procesos de reforma agraria. Señaló con preocupación que "las mujeres indígenas, los jóvenes rurales y las personas de género diverso continúan siendo marginados del control efectivo, la herencia justa de la tierra y la toma de decisiones comunitarias", una situación que calificó como "inaceptable y que no puede seguir pasando en el siglo XXI".

Recursos naturales como bienes de vida, no solo económicos

Al debate principal se sumó la presentación de la declaración "Tierra, Vida y Sociedad", construida por delegados de 410 participantes y 321 universidades e instituciones educativas presentes en la conferencia. Este documento académico y social subrayó que la tierra, las aguas continentales, los espacios marinos costeros y los bosques nativos son esencialmente vida, y no pueden reducirse a simples bienes transables o activos financieros especulativos.

El texto afirma categóricamente: "La tierra es sustento material, identidad cultural, memoria histórica, patrimonio colectivo y dignidad humana. Cuando los movimientos sociales exigen reforma agraria integral, están exigiendo el derecho fundamental a la vida misma y a la reproducción cultural de sus comunidades".

Igualdad de género y sostenibilidad como ejes transversales

Desde una perspectiva global, Máximo Torero, economista en jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), insistió en que la ICARRD+20 debe garantizar igualdad de género sustantiva y empoderamiento real de mujeres y niñas rurales. En sus palabras: "No se trata solo de que participen nominalmente en decisiones comunitarias, sino de que tengan los recursos materiales, el acceso a créditos y la formación técnica para tomarlas autónomamente y transformar sus condiciones de vida".

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Finalmente, el debate convergió en un consenso fundamental: el desafío contemporáneo no es únicamente cuánto se produce agrícolamente, sino cómo se produce, para quién se produce y bajo qué modelo ecológico y social se produce. Un enfoque integral que, según la ministra Carvajalino, sienta las bases para una declaración final "resiliente ante crisis climáticas, justa en distribución y sostenible en el tiempo".