El futuro de las regiones carboníferas de Colombia no depende únicamente de la transición energética, que tomará décadas, sino de la capacidad de convertir la actividad minera en una plataforma para el desarrollo económico, la diversificación productiva y el fortalecimiento institucional. Así lo señaló Jaime Arteaga, director de Arteaga Latam, durante una conversación en el Podcast Portafolio, donde analizó los resultados del estudio ‘Brújula Minera’ de la Asociación Colombiana de Minería (ACM).
El carbón como identidad regional
Uno de los principales hallazgos del estudio es que el carbón forma parte de la identidad social y cultural del Cesar, donde operan Drummond, Prodeco y CNR. Entre el 77 % y el 80 % de los habitantes del corredor minero tienen un familiar o un amigo vinculado a esta actividad, lo que convierte a la minería en un elemento cotidiano de la vida económica y social del territorio.
Arteaga destacó que esta percepción trasciende las diferencias políticas. Incluso entre ciudadanos que se identifican con corrientes de izquierda, el 87 % considera que el carbón representa un aporte positivo para el país. Según el analista, este respaldo no responde únicamente a la generación de empleo, sino también a la infraestructura, servicios, capacidades logísticas e inversión social que la minería ha consolidado.
Minería y otros sectores: una relación de complementariedad
“Pensar que la minería y las demás actividades económicas compiten entre sí ha sido uno de los mayores errores del debate nacional”, sostuvo Arteaga. En ese sentido, explicó que los municipios productores de carbón han registrado un crecimiento de la agricultura superior al de territorios similares sin minería, gracias a la infraestructura vial, férrea y portuaria desarrollada alrededor del sector.
También destacó que parte del corredor férreo entre el centro del país y los puertos del Caribe continúa operando gracias a la infraestructura construida para transportar carbón, lo que hoy beneficia actividades logísticas y comerciales.
La principal preocupación: corrupción y manejo de regalías
Aunque las comunidades reconocen el aporte económico de la minería, el estudio muestra que el mayor foco de inconformidad no está relacionado con la actividad extractiva de las empresas, sino con el manejo de los recursos por parte de los funcionarios públicos. De acuerdo con Arteaga, la corrupción aparece como la principal causa de conflicto entre las comunidades y el desarrollo minero. Una proporción importante de los habitantes considera que las regalías no se traducen en mejoras visibles para sus municipios.
En ese contexto, el consultor planteó que el verdadero “extractivismo” proviene del modelo de centralización fiscal, en el que buena parte de los recursos generados en las regiones termina financiando gastos nacionales sin regresar en la misma proporción a los territorios donde se produce la riqueza.
Más allá del carbón: oportunidades de diversificación
Frente al debate sobre la transición energética, Arteaga insistió en que el futuro del Cesar y de otras regiones mineras pasa por aprovechar los activos construidos durante décadas para impulsar una economía más diversificada. Entre las oportunidades mencionó la consolidación de parques industriales, el fortalecimiento de la logística férrea y portuaria, el desarrollo de proyectos de energías renovables y la expansión de actividades como la agroindustria y el turismo.
Asimismo, señaló que el departamento cuenta con ventajas competitivas derivadas de su ubicación estratégica, su conectividad y la infraestructura existente, condiciones que, según afirmó, podrían convertirlo en uno de los principales polos industriales del país. Finalmente, sostuvo que la transformación económica de estos territorios requiere un acuerdo entre el Estado, las empresas y las autoridades regionales para garantizar que una mayor proporción de los recursos generados por la minería se reinvierta localmente, fortaleciendo la educación, la infraestructura y las condiciones para atraer nuevas inversiones.
Brújula Minera 2026: crece el respaldo ciudadano al sector
La edición 2026 de la Brújula Minera, elaborada por Arteaga Latam en alianza con la ACM y el Centro Nacional de Consultoría (CNC), evidencia un incremento en la percepción positiva de la minería entre los colombianos. Entre los principales resultados se destacan:
- El 75% de los colombianos considera que la minería es positiva para el país, seis puntos porcentuales más que en 2025.
- En los municipios mineros, el respaldo alcanza el 76%, mientras que el 67% considera que la actividad beneficia directamente a su municipio.
- El 72% de los encuestados afirma que Colombia tiene una tradición minera arraigada, un crecimiento de 19 puntos porcentuales frente a la medición de 2015.
- El apoyo cruza las fronteras políticas: 66% de los votantes de Iván Cepeda considera que la minería es positiva para el país y, en municipios productores de carbón térmico, ese respaldo asciende al 71%.
- El estudio también muestra un aumento en la confianza hacia las empresas mineras y un mayor consenso sobre la posibilidad de que la minería conviva con actividades como el agro, el turismo y la protección ambiental.



