El gobierno de Bolivia, liderado por el presidente Rodrigo Paz, puso fin a más de una década de control cambiario al liberar el precio oficial del dólar. La medida busca atraer divisas, reducir las distorsiones del mercado y enfrentar la peor crisis económica que atraviesa el país en los últimos 40 años.
Fin del tipo de cambio fijo
La decisión implica abandonar la cotización fija de 6,96 pesos bolivianos por dólar, vigente desde 2011. En su lugar, la tasa oficial se determinará diariamente con base en el promedio de las operaciones de compra realizadas bajo libre negociación en el sistema financiero.
Como resultado, el Banco Central abrió la jornada con una cotización oficial de 9,73 pesos bolivianos por dólar, un valor cercano al mercado paralelo y que representa una devaluación de casi 40% frente al tipo de cambio anterior.
Declaraciones oficiales
“Estamos ordenando la economía para que lleguen dolaritos de afuera”, afirmó el domingo el presidente Paz, quien decretó el estado de excepción el pasado 20 de junio tras casi dos meses de bloqueos de carreteras liderados por sectores opositores.
Para muchos comerciantes, la decisión simplemente formaliza una realidad que ya existía. En El Alto, uno de los mayores mercados populares de América Latina, una vendedora de ropa consultada por AFP señaló que los importadores ya debían comprar mercancías utilizando el dólar paralelo. “Ahora el gobierno reconoce el precio que ya pagábamos todos”, afirmó la comerciante, quien pidió mantener su identidad en reserva.
Impacto en consumidores
Los analistas advierten que la medida tendrá efectos inmediatos sobre los consumidores. Fernando Romero, presidente del Colegio de Economistas de Tarija, explicó a AFP que es probable que aumenten los precios de los bienes importados debido al nuevo valor de la divisa.
Sin embargo, consideró que la flexibilización cambiaria podría convertirse en “el primer paso” para reducir la incertidumbre económica y mejorar la competitividad del país si logra estimular las exportaciones y atraer inversión extranjera.
Contexto económico
La decisión llega en medio de una compleja situación económica. Durante la década de 2000, Bolivia experimentó un fuerte crecimiento impulsado por las exportaciones de gas y minerales, favorecidas por los altos precios internacionales de las materias primas.
No obstante, en los últimos años esos sectores enfrentaron problemas de productividad y la caída de los precios de los commodities, lo que provocó una disminución significativa de las reservas internacionales en dólares. La crisis se profundizó durante el gobierno de Luis Arce, cuando Bolivia registró en 2024 su primera recesión desde 1986.
Reacciones políticas
Rodrigo Paz asumió la presidencia en noviembre pasado con la promesa de sanear las finanzas públicas y reactivar la economía. Sin embargo, su programa de reformas, que incluye ajustes al gasto estatal y cambios en empresas públicas, ha generado rechazo entre sectores sociales y políticos.
La flexibilización cambiaria también ha despertado críticas del expresidente Evo Morales, quien calificó la medida como una “devaluación encubierta” que traslada el costo de la crisis a los trabajadores.
El anuncio se produce pocos días después de que el gobierno lograra poner fin a siete semanas de bloqueos de carreteras que afectaron el abastecimiento de combustibles y alimentos en varias ciudades del país, en un contexto de creciente tensión política y económica.



