La demanda de fajas masculinas en Colombia registró un incremento del 27% durante el último año y se proyecta que crezca entre un 15% y un 20% para el cierre de 2026, según cifras de la compañía Entallarte. Este comportamiento refleja un cambio en el consumo de prendas de control, impulsado por hombres que buscan comodidad, mejor postura, soporte y mayor seguridad debajo de la ropa diaria, en medio de una mayor normalización del autocuidado masculino.
Transformación del mercado de prendas de control
El mercado de la estética y el cuidado personal en Colombia está mostrando una transformación en el consumo de prendas de control. Tradicionalmente asociadas a un público femenino, las fajas han empezado a ganar terreno entre compradores hombres que buscan productos funcionales, discretos y adaptados a sus rutinas laborales, sociales y deportivas, según la información entregada por Entallarte.
La tendencia se refleja en el comportamiento de las referencias diseñadas para hombres, cuya adquisición creció 27% en el último año. Además, la compañía proyecta que esta línea mantenga un crecimiento sostenido de entre 15% y 20% para el cierre de 2026, impulsada por la búsqueda de prendas que combinen autocuidado, rendimiento diario e invisibilidad bajo el vestuario.
Oportunidades para la industria local y proyecciones globales
Este comportamiento no se limita al mercado colombiano. El comunicado señala que la aceptación de la moda funcional orientada al bienestar y al deporte también se evidencia en los destinos de exportación, donde los consumidores extranjeros priorizan piezas sutiles que no se noten bajo la ropa exterior. Ese cambio abre una oportunidad para la industria local, apoyada en la experiencia de confección de fajas en Colombia.
De acuerdo con datos de Fortune Business Insights citados por Entallarte, el sector global de las fajas superará los US$6.000 millones en los próximos años, sustentado en un incremento interanual superior al 10% en las compras realizadas por hombres. La categoría masculina se perfila así como un segmento con mayor protagonismo dentro de un mercado que combina estética, bienestar y funcionalidad.
Declaraciones de la CEO de Entallarte y perfil del consumidor masculino
Según Leidy Grisales, CEO de Entallarte, la evolución de este sector responde a la normalización del autocuidado y a una mayor preocupación por la imagen personal y laboral. La directiva plantea que el consumo masculino ya no está asociado únicamente a la estética tradicional, sino a una búsqueda de seguridad, comodidad y soporte en la vida cotidiana.
“Los compradores colombianos buscan opciones funcionales que ofrezcan soporte, mejoren la postura corporal y moldeen visualmente el torso y el abdomen debajo de la ropa diaria. Esto ha permitido que los hombres concentren actualmente cerca del 24% del total de nuestros clientes, consolidándose como un grupo con alto potencial de desarrollo que, si bien permanece por debajo de la participación femenina, muestra tasas de crecimiento constantes”, afirma Grisales.
Ese dato muestra que los hombres aún representan una menor proporción frente al público femenino, pero también evidencia una expansión sostenida. La categoría masculina ya concentra cerca de una cuarta parte de los clientes de Entallarte, un indicador que confirma el avance de un consumidor que busca prendas de control como parte de su rutina y no como un producto ocasional.
Características del producto y diseño para hombres
La demanda también está cambiando la manera en que se diseñan y producen estas prendas. Mientras el público femenino suele priorizar la alta compresión y el moldeo postquirúrgico, el consumidor masculino exige características enfocadas en el rendimiento diario, la comodidad y la invisibilidad. La funcionalidad se convierte así en el centro de la decisión de compra.
La industria textil ha respondido con desarrollos específicos para este nuevo consumidor. Según el comunicado, las necesidades del público masculino han impulsado el uso de costuras planas, tejidos transpirables y zonas de compresión diferenciadas. Estos elementos buscan ofrecer soporte sin limitar el movimiento, especialmente para quienes usan estas prendas durante jornadas largas o actividades físicas.
Las referencias más demandadas por los hombres se concentran en camisillas de compresión fabricadas con materiales elásticos y acabados diseñados para proporcionar un ajuste firme. Estas prendas no solo se utilizan debajo de trajes formales de oficina, sino que también han ganado presencia en rutinas de entrenamiento deportivo, donde la comodidad y el soporte son factores clave.
Rol del comercio electrónico y perspectivas futuras
El comercio electrónico también ha sido determinante para el crecimiento de esta categoría. De acuerdo con Entallarte, las plataformas digitales se han convertido en el principal motor de estas ventas porque permiten realizar compras de manera discreta, rápida y sin necesidad de asistir a tiendas físicas. Este canal resulta especialmente relevante en un segmento donde la reserva del comprador todavía puede influir en la decisión.
Las perspectivas de internacionalización y la diversificación de los productos abren nuevas oportunidades para la industria textil local. El comunicado señala que estas posibilidades se apalancan en la experiencia de manufactura y en el prestigio de la confección colombiana en fajas, un sector que ha logrado posicionarse tanto en el mercado interno como en consumidores extranjeros interesados en moda funcional.
Para Entallarte, el ritmo de la demanda en los próximos meses estará determinado por dos factores principales: la capacidad de respuesta de los canales digitales y la velocidad con la que los compradores adopten estas soluciones en su rutina diaria. La categoría dependerá, entonces, de mantener una oferta funcional, discreta y alineada con los hábitos de consumo de los hombres.
El avance de las fajas masculinas refleja un cambio más amplio en el mercado de bienestar y cuidado personal. La normalización del autocuidado entre hombres, la búsqueda de prendas cómodas para el trabajo y el deporte, y el crecimiento del comercio electrónico están configurando un nicho que gana peso dentro de la industria textil colombiana y que podría seguir expandiéndose durante 2026.



