El libro "Kibú", de la escritora argentina Paula Bombara, publicado en Colombia por Panamericana Editorial, es una historia que celebra la vida, el encuentro y la fortuna de tener a alguien especial. La obra invita a atesorar los recuerdos y, al mismo tiempo, a permitir que se renueven bajo la luz de cada pequeño gesto compartido. Es la certeza de que, cuando dos seres heridos se conectan desde la empatía pura, se transforman para siempre.
El origen de 'Kibú': un perro siberiano como símbolo de desarraigo
Bombara eligió a un perro siberiano como punto de partida para hablar de la distancia y el recuerdo. "Cada vez que veo perros siberianos paseando por las calles de Buenos Aires, me pregunto si se sentirán cómodos tan lejos del paisaje que les da el nombre. Son perros preparados para el frío, para la nieve, viviendo en un lugar donde no hay nieve y hace frío muy pocos días al año… Siempre me pregunto qué historia tendrán y si los tratarán bien", explicó la autora. Esta curiosidad se extiende a los niños que conoce en encuentros lectores, que provienen de lugares lejanos y le cuentan sus historias.
La construcción de la nostalgia en José
Para construir la nostalgia del personaje José, Bombara intentó "ponerme en los zapatos de José y en las patas de Kibú y caminar por los lugares emocionales que ellos están transitando". La autora buscó frases sencillas y sinceras que hablaran no solo de ambos personajes sino también de cualquier persona capaz de comprender y abrazar el dolor que ellos sienten. "Muchas veces las palabras más simples son las que mejor expresan los sentimientos profundos", afirmó.
El vínculo entre infancia y mundo animal
En la obra, hay un juego poético de espejos entre los vacíos de José y los de Kibú. Bombara considera que "el ser humano es un mamífero más entre tantos otros; somos parte del mismo mundo animal". Observa que cuando los cachorros de diferentes especies se miran, su curiosidad, entusiasmo, dependencia y vulnerabilidad son muy parecidos. Además, cree que "las infancias se dan el tiempo necesario para observar a seres y cosas que les llaman la atención; lamentablemente, las personas adultas vamos perdiendo esa 'antena' y esa capacidad de observación".
Reflexión sobre las comodidades materiales vs. necesidades emocionales
El texto contrapone las comodidades materiales del centro de adopción a las necesidades emocionales de Kibú. Bombara buscaba hacer una reflexión sobre cómo a veces los adultos intentamos sanar la tristeza con "cosas". "En muchas ocasiones creemos que la solución a una ausencia está en compensarla con comidas, con regalos, con objetos. A la vez, sabemos que cuando estamos tristes lo que más necesitamos es que nos brinden tiempo de calidad, amor, un abrazo y la escucha", señaló. También destacó que "los seres humanos le debemos al resto de las especies respeto y cuidado, pues hemos invadido muchos de los ecosistemas donde las vidas de dichas especies se desarrollaban".
El diálogo entre texto e ilustración en 'Kibú'
La elección de Luis San Vicente como ilustrador de "Kibú" fue mérito de la editora Luisa Noguera. Bombara expresó su alegría al ver los bocetos: "Es un artista que me gusta mucho y no imaginé que alguna vez una historia inventada por mí estaría ilustrada por él. Creo que hizo un trabajo maravilloso".
El reconocimiento del dolor ajeno como camino a la sanación
Bombara afirma que "es fundamental sostener la sensibilidad frente al dolor de quienes nos rodean, no ser indiferentes al pesar del otro". La historia surge de su intriga acerca de si un perro adulto es tan sensible al dolor de un niño humano como los adultos lo somos cuando encontramos un perro que está sufriendo. "En este caso, decidí que Kibú sí lo fuera: él siente y comparte con José esa necesidad de encuentro y de alegría".
La experiencia personal de la autora con el duelo
La historia personal de Bombara está atravesada por la última dictadura cívico-militar argentina: su padre, Daniel Bombara, fue torturado y desaparecido en 1975, obligando a su familia a huir a la capital. "Siendo muy pequeña, mi padre fue secuestrado, asesinado y desaparecido por el terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar de Argentina; un par de años después, mi madre y yo misma fuimos secuestradas por los militares", relató. Estos hechos dejaron una marca profunda en su vida y la sensibilizaron frente al dolor que provoca en un niño no saber o no entender qué está pasando. "A través de mi trabajo intento dar respuestas que conduzcan a pensar en que algo bueno aparecerá de un modo u otro y dará fuerzas y herramientas para seguir adelante".
Reflexiones finales para los lectores
Bombara espera que la historia "sembrara palabras y ánimos para pronunciar alguna pregunta o alguna reflexión que no podían formular antes porque no sabían cómo". También desea que "Kibú y José los hicieran compartir un lindo momento. Tan lindo como los que pasamos Luisa, Luis y yo mientras construimos este libro".



