El próximo 21 de junio, Colombia definirá quién liderará el país desde el Ejecutivo durante los próximos cuatro años. Las opciones se ubican en extremos políticos opuestos, pero en materia económica, el equipo ganador deberá considerar una agenda exigente para enfrentar los retos que deja la administración actual.
Problemas fiscales heredados
El gobierno que asuma el 7 de agosto recibe una economía con serias dificultades de financiamiento fiscal. El déficit primario supera el 3,6% del PIB, según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), mientras que la deuda pública asciende al 60,3% del PIB, de acuerdo con el Ministerio de Hacienda. Esta situación es desafiante por el tamaño del mercado de capitales y la alta concentración de deuda en agentes sensibles como los Fondos de Pensiones, especialmente en deuda pública interna. La precariedad fiscal es responsabilidad del gobierno saliente, explicada por la contracción de ingresos del sector de hidrocarburos y un gasto que ha crecido por encima de los ingresos durante el cuatrienio.
Sistema pensional en vilo
Otro punto preocupante es la situación del sistema pensional colombiano. El país espera la decisión de la Corte Constitucional sobre la revisión de la Ley 2381 de 2024, cuya aplicación fue suspendida. El gobierno entrante deberá cumplir lo indicado por la Corte y tomar las medidas necesarias para reglamentar y ajustar el sistema, garantizando su sostenibilidad financiera.
Salud: cuellos de botella y aseguramiento
En salud, el nuevo gobierno tendrá que destrabar los problemas de giros a las EPS, revisar el valor de la UPC y definir el mecanismo de aseguramiento idóneo para garantizar un sistema funcional, con calidad y oportunidad en la prestación del servicio.
Retos energéticos
En materia energética, el gobierno entrante deberá garantizar un sistema confiable ante eventos como el fenómeno del Niño en el segundo semestre. La soberanía energética heredada es retadora por el déficit de gas y los altos costos de importación. Según la Upme y la Creg, las importaciones de gas pasaron del 0,3% al 18% de la demanda nacional. Además, solo el 18% de la potencia proyectada se ha incorporado para atender la demanda, y el 55% de las obras de transmisión nacional y regional no cumplen sus fechas de inicio, dejando inhabilitados cerca de 143 proyectos de generación eléctrica.
Comunicaciones y conectividad
El sector de comunicaciones enfrenta transformaciones importantes. Los desafíos se centran en garantizar una dinámica competitiva efectiva pese a la concentración del sector. Un funcionamiento adecuado es esencial para insertar al país en la era de la conectividad y la inteligencia artificial en iniciativas públicas y privadas.



